miércoles, 22 de agosto de 2018

¡Diez años del Movimiento!

Tenemos el agrado de comunicar, que hemos cumplido diez años de vida política, desde la fundación de nuestro Movimiento, como Partido Fondo Amplio, que actualmente se denomina Movimiento Luxista Céltico y es cien por ciento céltico, y no tiene nada que ver con la política de la macronación uruguaya, porque nosotros queremos concentrarnos en construir un país propio, con un futuro venturoso y no intentar resucitar un cadáver putrefacto, que ya no tiene marcha atrás, porque los políticos corruptos se dedicaron de chuparle hasta su última sangre de vida. Por eso, nuestra idea, es construir un país de cero, y no hacer una nueva "república" como quieren otros farsantes de la "tercera posición", sino construir un Imperio derechista y conservador, nada que ver con estupideces batllistas, socialistas o social-demócratas. 
Hemos cumplido con diez años, porque el viernes 22 de agosto de 2008 ADAT, fue fundado nuestro partido por sus dos grandes fundadores; pero hoy, se ha convertido en la fuerza dirigente política de CELTIC, que es una Autocracia que tiene su propia doctrina política, porque nosotros no necesitamos seguir la "religión" demo-liberal ni la positivista; nosotros somos católicos integristas, y no tenemos por qué seguir las mentiras del liberalismo, ni mucho menos del marxismo o el progresismo, ni tampoco podemos darnos el lujo de caer en el sesgo engañoso de la "tercera vía", invento sionista, para engañar a incautos. Nosotros somos católicos y tradicionalistas, al cien por ciento y por eso no queremos tener nada que ver con las ideologías farsantes, surgidas después de la Subversión anti-francesa, mal llamada "Revolución francesa". 
¡Feliz X aniversario de nuestro glorioso Movimiento!

lunes, 6 de agosto de 2018

La farsa del PSRO y de la "tercera posición"...

Desde Foro V SUIS

La farsa del PSRO

Mensaje  Lord Stob el Lun 6 Ago 2018 - 18:22
Quería decir algo, para advertirle a la gente (la poca gente de buena voluntad, que todavía pueda haber en U-R-Gay): el PSRO es una FARSA. Lo comprobé de primera mano.


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"Yo veo al evolucionismo militante como un movimiento que va más allá de la "Evolución de Darwin", pues comprende también al neopositivismo, heredero del tenebroso 'círculo de Viena', que mantiene como incuestionable la Relatividad de Einstein, el sistema heliocéntrico de Copérnico y la teoría del Big Bang. El paraíso fantástico del ateísmo, todo es relativo...nada es absoluto (ni siquiera la moral)."

Juan Carlos Gorostizaga
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El Presidente del Imperio aprueba importantes resoluciones imperiales. Presidente de CELTIC envía propuestas programáticas al PSRO.

Mensaje  Lord Stob el Lun 6 Ago 2018 - 18:24

Martes, 19 de junio de 2018


El Presidente del Imperio aprueba importantes resoluciones imperiales. Presidente de CELTIC envía propuestas programáticas al PSRO.


Twitter oficial del PSRO: clic aquí. Para firmar para derogar la "ley" de bancarización obligatoria (esclavitud), haga clic aquí.

A continuación los textos de las resoluciones imperiales aprobadas por el Presidente de la Confederación:

Resolución Imperial N°190.618/001: (Aplicación de la ley de fumigación al Palacio de Cabildo).
Artículo 1: Aplíquese a los gatos del Palacio de Cabildo, los medicamentos correspondientes prescritos por el médico veterinario real, para el tratamiento de sus enfermedades, constatadas el día lunes 18 de junio de 2018 ADAT.
Artículo 2: Cúmplase cabalmente con la orden del Decreto-Ley Imperial N°180.618/002, realizándose la fumigación exhaustiva del Palacio de Cabildo, habitación por habitación, manteniéndose cerradas las habitaciones durante el tiempo de fumigación y hasta cuatro horas después, y sólo permítase el ingreso a dichas habitaciones (antes del plazo establecido), sólo por razones de fuerza mayor, como buscar tarjetitas corporativas, llaves, relojes o cepillos de dientes, o por razones de necesidades fisiológicas (en un baño, por ejemplo), y siempre, usándose tapabocas y/o los implementos necesarios de seguridad sanitaria.
Artículo 3: Comuníquese, publíquese, etcétera.
Resolución Imperial N°190.618/002: (Cumplimiento de promesa presidencial céltica al PSRO).
Artículo único: Envíese por escrito—a través de carta electrónica, a la dirección correspondiente—a la Presidencia o Secretaría General del Proyecto Segunda República Oriental (PSRO), las propuestas programáticas luxistas—adaptadas para la jurisdicción uruguaya—así como su correcta justificación y exposición de motivos, con el fin de cumplir con la promesa del Presidente de la Confederación y colaborar con dicha organización política y social; así pues, corrobórese que únicamente a título personal—y no de parte oficial por el Imperio—el Presidente de la Confederación, colaborará en la medida de lo posible con dicha organización, como ya lo ha hecho, firmando en contra de la bancarización obligatoria en la República Oriental del Uruguay y firmando para la fundación y conformación del PSRO.
Resolución Imperial N°190.618/003: (Transacciones comerciales de la orden del día).
Artículo 1: Impórtese desde el Reino Popular de Tres Cruces, todos los víveres necesarios, según la Lista de Necesidades N°190.618 del Reino de Kastelnia, CELTIC.
Artículo 2: Páguese la cuota correspondiente del mes de junio, de la deuda externa del Reino de Georgia y Floressia, CELTIC, según Filete Archival Legal N°190.618/1500.
Artículo 3: Comuníquese, publíquese, etcétera.
Resolución Imperial N°190.618/004: (Enmienda a la Resolución Imperial precedente sobre transacciones comerciales de la orden del día).
Artículo único: En complementación de la Resolución Imperial N°190.618/003, de acuerdo a la normativa vigente y al Filete Archival Legal N°190.618/1535, impórtese desde el Reino Popular de Tres Cruces, para el Reino de Kastelnia, CELTIC; medicamentos de prevención anti-gripal, como jarabe para la tos—de recomendación pachítica—y sobres de tés de aspirina C caliente.
Resolución Imperial N°190.618/005: (Orden de limpieza en el castillo de Nicussukuch).
Artículo único: Ordénese al personal competente y correspondiente al segundo turno del día martes 19 de junio de 2018 ADAT, la inmediata limpieza y desinfección exhaustiva de los pisos, de la totalidad del Castillo de Nicussukuch, así como el lustrado de muebles con el producto adecuado; de acuerdo a la normativa vigente y al Filete Archival Legal N°190.618/1600.
Resolución Imperial N°190.618/006: (Nombramiento de nuevos sujetos como “personas non gratas” para el Imperio).
Artículo único: En cumplimiento del artículo 1 del Decreto-Ley Imperial N°80.618/001, nómbrese a cada una de las siguientes personas, como “personas non gratas”, con el título de degradación femenino de “Gorda”:
1.    Sra. Natalia Marisa Oreiro Iglesias, ciudadana uruguaya, nacida el 19 de mayo de 1977 ADAT, en la ciudad de Montevideo, Uruguay.
2.     Srta. Emma Charlotte Duerre Watson, ciudadana británica, nacida el 15 de abril de 1990, en la ciudad de París, Francia.
Resolución Imperial N°190.618/007: (Petición diplomática formal hacia los estados de Diasland y Arbruy, en cumplimiento con la Ley integral de los territorios célticos).
Artículo 1: En cumplimiento de lo dispuesto por el artículo 2 de la Ley Imperial N°180.618, teniendo en cuenta los numerales 3 y 4 del artículo 1 del Decreto-Ley Imperial N°111.108/003, envíese cartas formales y cordiales, a los Jefes de Estado de Diasland y Abruy, con la finalidad de dar un pronto cumplimiento a la Ley recientemente aprobada por el Congreso Imperial, así como ciertamente resolver a la máxima brevedad posible, este conflicto diplomático con esos estados, que reclaman territorios ya reclamados por la Confederación, desde el 11 de noviembre de 2008, y que conforman la RIA del Principado de Contestosia.
Artículo 2: Manténgase el contenido de dichas cartas en carácter privado, al tiempo que la Inteligencia Imperial Céltica se encargará de conservar toda la documentación necesaria (con las capturas de pantalla correspondientes), que pruebe la postura céltica en cuanto a su reclamación territorial, para que este conflicto pueda resolverse a la brevedad y no derive en ningún conflicto bélico.
Artículo 3: En caso de que los representantes de Diasland y Arbruy, no contesten nunca a la petición formal céltica o le contestasen en forma negativa, finalizados todos los mecanismos de negociación pacífica, el Presidente del Imperio, en nombre de Su Majestad Imperial Católica la Soberana Emperatriz Doña Olga, se verá obligado, a declararle la guerra, a cada uno de esos estados. De ser ese el caso—Dios no lo permita—entonces, el Imperio procederá a invadir esos países, para recuperar sus territorios de forma efectiva y no descasará hasta lograr sus objetivos, aun que para eso, deba hacer lo mismo que hizo con ciertas micronaciones abyectas enemigas de CELTIC, que se desplomaron una tras otra durante la Guerra Falsa (2012-2015) y hoy se encuentran extintas o desacreditadas totalmente.
Artículo 4: Dichas cartas, deberán ser enviadas desde la Sede de la Presidencia Imperial, en el Palacio de Cabildo, por la tarde del día martes 19 de junio de 2018 ADAT, para darle un pronto y cabal cumplimiento a la Ley Imperial N°180.618, aprobada por el Congreso Imperial Céltico.
Artículo 5: Rechácese la petición formal realizada por la tarde del lunes 18 de junio de 2018 ADAT, en la sede de la Cámara Imperial (en el Palacio del Georgeskingcastle, en Miklania), por parte del Diputado Sócimo Benítez—de la lista 3—consistente en realizar una movilización general de las tropas en el Principado de Contestosia, en virtud de que eso puede ser tomado como un gesto de mala voluntad por parte de las partes opositoras (Diasland y Arbruy), pero en su lugar, sí se aumentará la seguridad en dicho Principado, a través de las Medidas Secretas a nivel RIA, que fuesen necesarias.  
Artículo 6: (v1) Ordénese asimismo, sin prejuicio del artículo precedente, que espías célticos especializados—o por lo menos uno—se dirijan al territorio del Principado de Contestosia, reclamados por las partes opositoras, y realicen maniobras inherentes a su profesión, según lo que aprendieron del curso de espía, impartido por la Escuela Militar EASJ de la Antigua Liga de Ligasia (ex-Esajasia).
(v2) Establézcase que dichos espías, no podrán de modo alguno, bajo ningún motivo—salvo orden expresa contraria y por escrito de la Cúpula Imperial—revelar su posición ante el público ni mucho menos ante las partes opositoras; so pena de juicio inmediato en Corte Marcial o directamente ser arrestado bajo régimen de Orden Reservada Imperial.
Artículo 7: En caso de negativas reiteradas (más de cuatro), por parte de alguna de las partes opositoras, las cartas enviadas y todas las conversaciones serán desclasificadas y publicadas en el Diario Oficial, en virtud de la transparencia gubernativa imperial; y al final, si todo sale mal para cierta parte opositora, antes de la declaración formal de guerra por parte del Presidente de la Confederación, él tendrá la obligación moral de enviarle a la parte opositora en cuestión (una o ambas, según correspondiere), una carta abierta de ultimátum, para que por favor recapacite y cumpla con la exigencia céltica, que por derecho le corresponde a esta última. Todo esto, será ejecutado, según los plazos establecidos por la ley correspondiente, y siempre se procederá con la máxima cautela y respeto posible hacia las partes opositoras.
Artículo 8: Comuníquese, publíquese, etcétera.
en 18:22
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Etiquetas: Comunicados, Internacionales, Leyes, Nacionales, Noticias
Fuente: https://noticiasoficialesdelimperioceltic.blogspot.com/2018/06/el-presidente-del-imperio-aprueba.html


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Re: La farsa del PSRO

Mensaje  Lord Stob el Lun 6 Ago 2018 - 18:41
La verdad es que el Presidente Nicus le envío un correctísimo correo electrónico con propuestas para ver si alguien hace las cosas bien (mínimamente aunque fuera) en Uruguay, pero resulta que el tal de Alexis Bertín, rechazó tajantemente las propuestas célticas, a las cuales consideró "arcaicas" y "discriminatorias" por motivo de "religión", "raza" y "sexo"... O sea, esos son los seguidores de Salbuchi, gran farsante, como todos... Si es por ellos, siguen atados al LIBERALISMO, a la DEMONIOCRACIA. Por algo se llaman Proyecto Segundo RE-PÚBLICA...


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Re: La farsa del PSRO

Mensaje  Lord Stob el Lun 6 Ago 2018 - 18:42
Resolución Imperial N°260.618/001:
En virtud del envío de propuestas programáticas serias y auténticas por parte de Nos, al PSRO y del rechazo rotundo por parte del mismo, demostrando ser otro movimiento político más de ideas pusilánimes y acomodaticias, al servicio del Nuevo Orden Mundial, al cual supuestamente alegan combatir; y en virtud de que demostraron no ser un movimiento de la Tercera Posición ni siquiera medianamente conservador, puesto que consideran las ideas tradicionalistas como “arcaicas”, y todavía usan el discurso progresista del “no-segregacionismo”, por motivos religiosos, sexuales o raciales, es decir que les da todo lo mismo, sin ningún criterio de ordenamiento jurídico legítimo, y todavía osan alegar que Nos, desconocemos la realidad donde vivimos, cuando sufrimos en carne propia el totalitarismo, barbarie e inmundicia del Sistema global, y en especial del infame, execrable y satánico gobierno de Montevideo; el Presidente del Imperio resuelve:
Artículo 1: Retírese todo apoyo al Proyecto Segunda República Oriental (PSRO).
Artículo 2: Déjese de seguir por Twitter—en la cuenta oficial del Presidente del Imperio—tanto a la cuenta del PSRO, como de Adrián Salbuchi.
Artículo 3: Ordénese el bloqueo absoluto y por tiempo indeterminado, en Twitter, de la cuenta del PSRO y de Adrián Salbuchi.
Artículo 4: Infórmese públicamente que: “el Presidente del Imperio, no los votará; recomendará a sus seguidores que no los voten y vaticina que en las elecciones internas, no los va a votar ni su madre”.
Artículo 5: Comuníquese, publíquese, etcétera.
Fuente: https://noticiasoficialesdelimperioceltic.blogspot.com/2018/06/se-publica-la-ficha-oficial-de-la.html


Comunicado Oficial N°260.618:
Seras y seres, enas y enes, estimados súbditos y ciudadanos de CELTIC; realizo este breve anuncio, en esta mañana invernal, desde aquí, desde la Sala de Conferencias del Palacio de Cabildo, en plena ciudad de Celtícpolis, para anunciaros a todos vosotros, mi completa ruptura con el Proyecto Segunda República Oriental, como lo expresé en la Resolución Imperial N°260.618.
Yo ya he retirado totalmente mi apoyo hacia dicha organización política, de la cual yo mismo ayudé a fundar; porque me he dado cuenta de que son traidores a los principios autocráticos, tradicionalistas y conservadores. Ellos alegan ser de la pomposa y por cierto, obsoleta, Tercera Posición, pero ni siquiera le llegan a los pies, puesto que ellos tienen problemas con supuestas segregaciones “religiosas, sexuales o raciales”, es decir, que a ellos les da lo mismo la religión verdadera cristiana, que las religiones falsas que llevan las almas al infierno; a ellos les da lo mismo, que por ejemplo, un país blanco, se llene de namurasios, a ellos les importa un comino que a Europa la estén invadiendo los moros, y que a Estados Unidos lo estén invadiendo los mexicanos narcotraficantes (no los buenos mexicanos), es decir, que a ellos les da lo mismo el genocidio de la raza blanca. También a ellos les da lo mismo, la educación que deba recibir un niño varón y una niña, porque según ellos, “todos somos iguales”. ¡Eso es liberalismo puro! ¡Eso es progresismo!
Se les cayó la careta al PSRO, el cual proviene de Argentina, y son seguidores de Adrián Salbuchi, una persona que alega luchar contra el Nuevo Orden Mundial, pero en verdad, yo supongo—por lo que me demuestran las evidencias—que es un agente secreto, cuya intención es desviar la atención y toda la acción conservadora y opositora al Sistema global, hacia su redil. El PSRO y el PSRA, la única función que tienen, es la de hacer falsa Oposición, como lo planificaban en los Protocolos de los Sabios de Sión.
De hecho, el PSRO es ultra-republicano, es decir, que no va a cambiar nunca nada en Uruguay; el PSRO odia a Don Juan María Bordaberry, el más grande caudillo que jamás tuvo Uruguay, mucho mejor que Artigas, Lavalleja, Rivera y todos esos quienes traicionaron a la Corona de España y a la Casa de los Borbones; Bordaberry siguió siendo leal al Imperio, Bordaberry fue justo, Bordaberry le plantó la cara a los militares liberales, les enfrentó su memorándum contrarrevolucionario y les dijo que quería abolir con los partidos políticos.
Estos del PSRO no, estos quieren seguir para siempre con el mismo sistema. Ya lo decía Bordaberry: “nadie se atreve a cuestionar el Sistema” o “la democracia es presentada como la panacea”. Para el PSRO, que sigan nomás los partidos políticos de siempre, y si ellos tienen suerte, podrán ganar las elecciones nacionales uruguayas, en los próximos cuarenta años, que fue el tiempo en que demoró ganar el Frente Amplio. De aquí a cuarenta años, no va a quedar país que sirva… Bueno, Uruguay ya está prácticamente fallido, ya no les queda más nada; y ellos en lugar de intentar crear algo nuevo, siguen aferrados a las mismas viejas estructuras obsoletas, republicanas y demo-liberales. El PSRO no es más que darle continuidad al demo-liberalismo y también al marxismo, porque si fueran anti-marxistas sí que plantearían ilegalizar a basuras como el Frente Amplio o el Pit-CNT; pero no, si es por ellos, todo va a seguir igual siempre.
Nadie parece querer admitir algo básico y natural, es decir, que la naturaleza lo demuestra cada día: la democracia NO SIRVE, es un FRAUDE. Yo niego y reniego de la fe liberal; me dicen que “madure”, ¡pánfilos! ¡Qué vayan a madurar ellos! Me acusan de no ver la “realidad”. ¡Toscos!, ¡que abran los ojos y vean los resultados de más de ciento noventa años de democracia!: irreligiosidad, falta de valores, inseguridad, inmoralidades de todo tipo, falta de respeto a los padres, falta de respeto a los ancianos, falta de consideración con las viudas, legalización de que las madres asesinen a sus propios hijos, ayudadas por médicos, que se suponen que deben salvar vidas, legalización de las drogas y de todo tipo de inmoralidades sexuales, como la homosexualidad, o de que una persona se vista como de su sexo opuesto, impuestos inmorales, una economía socialista hasta en la sopa, falta de respeto a todo lo que sea autoridad y orden público, completa falta del sentido de jerarquía y obediencia, etcétera, etcétera, etcétera. Eso es culpa de TODOS los partidos políticos uruguayos; no es culpa del partido A, B o C. ¡Es culpa de los políticos! ¿Qué no se dan cuenta de que el problema no es que la “democracia esté enferma”, sino de que, como decía Maurras, ¡la democracia es la enfermedad!? ¡Abran los ojos! ¡Despierten! ¡Maduren! Todas las personas decentes, que quieran salvar, ya no el país—porque Uruguay es insalvable—pero sí la decencia y moral de nuestro pueblo; únanse a nosotros y a nuestro Movimiento Luxista. NO somos un partido político, no somos políticos, somos gobernantes, que es muy distinto; somos un Orden, no una organización democrática… ¡Somos CELTIC!, el honor es nuestra divisa, y nuestro honor se llama lealtad. No queremos saber ni de cobardes, ni de pusilánimes; nuestro Movimiento es para gente de espíritu autocrático, jerárquico, que sea creyente católica, pero ultra, no del Vaticano II. Los demás, que ni se molesten; no nos hagan perder el tiempo con sus payasadas blandas.
Uruguay no tiene futuro, y esta actitud acomodaticia de los dirigentes del PSRO, me los demostró. Uruguay está acabado, llegó a su fin. ¡El futuro le pertenece a CELTIC! ¡Viva Javier de Elío y Gaspar de Bigodet! ¡Viva nuestra Soberana Emperatriz! ¡Viva CELTIC! ¡VIVA CRISTO REY!
 
en 9:25
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Etiquetas: Comunicados, Nacionales, Noticias
Fuente: https://noticiasoficialesdelimperioceltic.blogspot.com/2018/06/se-publica-la-ficha-oficial-de-la.html
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La REALIDAD es que NO existe "tercera posición"; eso es un EUFEMISMO, un ENGAÑO MARXISTA, para que los derechistas nos sintamos "avergonzados" de ser derechistas. NO somos de "tercera posición", ¡somos de DERECHA! ¡Bien a la Derecha! 
Derecha (del inglés "right")=DERECHO, JUSTO, EL BIEN. 
Izquierda (del latín "sinister")=SINIESTRO, TORCIDO, EL MAL. 

martes, 17 de abril de 2018

Fundamentos teóricos del luxismo y sus características principales


Por Príncipe Lord Nicus.


El luxismo es un movimiento que está surgiendo en los albores del siglo XXI, bajo la denominada Quinta Teoría Política, iniciada por los Padres Fundadores de CELTIC; pero debe aclararse que el luxismo no es un movimiento que se limita únicamente al naciente país céltico, sino que pretende extenderse hacia todo el mundo, para lograr una restauración del cristianismo primitivo y tradicional, así como una restauración total de todas las verdaderas y nobles tradiciones de la Civilización Cristiana y Occidental.
Visto los rotundos fracasos de las tres grandes teorías políticas anteriores, es decir, el liberalismo (surgido en el siglo XVIII), el marxismo (surgido en el siglo XIX) y el tercerposicionismo (surgido en el siglo XX), y ante el surgimiento de la denominada Cuarta Teoría Política o nacional-bolchevismo, el cual es una ideología diseñada para Oriente, siguiendo los típicos errores orientales, bajo el engaño permanente de la falsa “ortodoxia” y la persistencia del marxismo, ahora disfrazado de “tradición”; es que surge en Occidente, inspirados en la fuerza del partido griego Amanecer Dorado y otros similares, una verdadera corriente de auténtico tradicionalismo occidental, diseñado únicamente para defender a Occidente y rescatar nuestras antiguas tradiciones y valores, de los cuales nunca debimos de habernos apartado.
Actualmente la Civilización Occidental vive un profundo proceso de decadencia, más grave que la Antigua Roma, cuando estaba por caer su Imperio; porque en la actualidad, la decadencia es tan grande, que ha carcomido y eclipsado incluso el poder de la Iglesia católica, que ahora se encuentra reducido a un ínfimo puñado de fieles, desperdigados por el mundo, mientras que Roma se ha convertido en la Sede de la herejía e incluso también de la apostasía. Nosotros hasta hace poco—siendo “sedevacantistas”—creíamos que la Santa Sede estaba vacante desde 1958, tras la muerte de Pío XII, pero ahora nos hemos dado cuenta de que la Santa Sede se viene arrastrando en realidad, desde 1903, tras el fallecimiento de Su Santidad el Papa León XIII, penúltimo Papa—hasta ahora—de la Iglesia católica, siendo el último, un Papa que gobernó poco tiempo, durante el año 2013. Recién en el presente año 2018, fue que nosotros los célticos, tomamos esa posición de darnos cuenta completamente de la realidad, de cómo son y se han sucedido los acontecimientos en la Iglesia y en el mundo, en el pasado siglo XX, en verdad, uno de los siglos más nefastos y engañosos de la historia de la humanidad.
Ahora sabemos que en realidad, el primer “Papa” falso y hereje, fue Pío X, porque él cambió el breviario de la santa misa tridentina, yendo en contra de la disposición a perpetuidad, impuesta por el Papa Pío V, en la Edad Plímica (lo que la historiografía oficial le llama “Edad Media”). En realidad, el Antipapa Sarto (Pío X), abrió camino para la modificación total de la santa misa tridentina, que después realizó el Antipapa Montini (Pablo VI), tras el falso “Concilio” Vaticano II (1962-1965); violando así, el juramento papal, uno de los juramentos más sagrados e importantes que tiene la Santa Madre Iglesia. De hecho, en la actualidad, los Antipapas del Vaticano II, no hacen ningún juramento, y ni siquiera se molestan en ser coronados; es decir, que son un completo fraude judeo-masónico, y por cierto, todos los Antipapas actuales, son de linaje judío, no gentiles como nosotros y los Papas que siempre hubieron durante toda la historia. Ellos son cripto-judíos y además, cripto-comunistas, que en el caso del Antipapa Wojtyla (Juan Pablo II), se notaba bastante su comunismo, con toda esa farsa “tercermundista” de la “opción preferencial por los pobres”.
El pensador brasileño Plinio Correa de Oliveira—uno de nuestros más grandes referentes—solía decir que Roma debía optar la “opción preferencial por los ricos”, y nosotros apoyamos esa postura, puesto que, si los ricos hacen el bien, entonces los pobres le seguirán el ejemplo. Hoy infelizmente, vivimos en un mundo decadente, donde los ricos y las élites, no dan el ejemplo, sino que por el contrario, difunden anti-valores y contribuyen en gran medida en acentuar aún más la profundísima decadencia que aqueja a nuestra sociedad. Es que en realidad sabemos, que los ricos actuales, son en su inmensa mayoría, usurpadores, que le robaron su puesto, a los ricos tradicionales, a los verdaderos aristócratas y nobles, que dominaban Occidente durante la Edad Plímica y la Edad Topoyíyica (lo que la historiografía oficial le llama “Edad Moderna”).
Teniendo en cuenta todos los antecedentes históricos, es que el luxismo surge como un restaurador del Orden natural y tradicional de todas las cosas, puesto que, en la actualidad, los gobiernos y las sociedades, se apartan de la naturaleza y de sus leyes, y crean sus propias “leyes” ficticias, que son contrarias al Orden sobrenatural y natural establecido por Dios. Gracias a las estupideces del iluminismo, el liberalismo, el positivismo, el marxismo, el socialismo; de personas engañosas, sofistas y falaces como John Locke, Montesquieu, y luego Marx y todos sus secuaces, es que el mundo se encuentra en este estado paupérrimo, donde parece no existir la justicia, ni la libertad, ni la ética, ni la moral, ni los valores, ni las buenas costumbres; sino que por ejemplo, en Occidente, vivimos en una sociedad de imbéciles integrales, que por ejemplo, rayan todo: las casas y edificios públicos—con garabatos ininteligibles—e incluso sus propios cuerpos, con tatuajes permanentes y pírsines, profanando así, la obra de Dios, además de que ya no contentos con el travestismo femenino generalizado, ahora también está de moda que las personas usen ropas andrajosas, repletas de agujeros. Algunos podrán pensar que esas cosas son detalles mínimos, pero se equivocan profundamente, ya que toda la filosofía griega clásica alegaba que el cuerpo es el reflejo del alma y que la vestimenta refleja nuestra personalidad; lo que demostramos ser por fuera, es el reflejo de lo que somos en el interior: si una persona se viste como un imbécil, entonces, es porque es un imbécil. No me importa que esta declaración pueda ofender a algunos que se den por aludidos, pero la verdad es la verdad y debe ser expresada y sostenida sin tapujos, sin eufemismos.
De ahí que el luxismo se alza como un bastión de Occidente, para defender toda su tradición y su moral; y por eso el luxismo es contrario a los eufemismos, como por ejemplo, las idioteces del lenguaje inclusivo, ya sea de expresar palabras por duplicado (diciendo “trabajadores y trabajadoras”, en lugar de decir correctamente, “trabajadores”), o la moda enfermiza y completamente subnormal de sustituir las vocales en las palabras por arrobas, equis o la letra e. El lenguaje es uno de los últimos bastiones de una sociedad, en caer; y entonces notamos que la decadencia es tan profunda, que ahora también los enemigos de nuestra Civilización, también quieren destruir a nuestro lenguaje (el idioma español, y también otros lenguajes occidentales, porque en inglés, también han empezado a usar “lenguaje inclusivo”). Por eso nosotros, somos tan tradicionalistas y restauradores, que hemos restaurado el significado de palabras como “matrimonio”, “dictadura”, etcétera. Para la inmensa mayoría de los estúpidos y mentirosos contumaces de la prensa, la palabra “dictadura” es sinónimo de tiranía, cuando en realidad dictadura significa un gobierno temporal que restaura el orden y aboga por el bien común, es decir, un gobierno de salvación, cuando la sociedad se encuentra en decadencia. ¡Y si necesitarán de dictaduras los países occidentales! Las necesitan y mucho.
En esa misma línea de pensamiento, es que el luxismo, se aparta de eufemismos ideológicos como los de autodenominarse “tercera posición” o tonterías similares; nosotros NO somos de “tercera posición”, sino que somos derechistas ultraconservadores y reaccionarios: derechistas, porque defendemos la Derecha (del inglés “right”, correcto, derecho) y estamos en contra de todo lo que sea Izquierda (del latín “sinister”, siniestro, el mal); ultraconservadores, porque queremos ir más allá del simple conservadurismo y antes que conservar lo que ya casi no queda—es decir, no queda casi nada de Civilización para conservar—nosotros somos restauracionistas; y somos reaccionarios, entonces, porque ante todas las acciones malvadas y subversivas de la Izquierda, nosotros meramente procuramos restaurar los valores y tradiciones de nuestra Civilización. Queremos restaurar no sólo la forma de gobierno correcta—que entendemos que la más sublime y mejor de todas, es la Monarquía—sino todo el tejido social, toda su estructura tradicional, la familia, los valores, las tradiciones, las buenas costumbres, la moral cristiana, ¡queremos restaurarlo todo!, todo lo que nunca debimos haber perdido, porque todo eso se perdió bajo los engaños del diablo hacia las personas.
Los diablos y demonios, a lo largo de la historia, siempre han querido corromper a la humanidad, y sumirlas bajo la subversión y el desorden. Por eso, ellos—a través de sus sociedades secretas y ocultistas (masonería, Illuminatis, etcétera, etcétera)—se la han pasado los siglos y siglos, desde que Cristo llegó al mundo, para infiltrarse en la Iglesia y el Estado (las dos sociedades perfectas, según Plinio Correa de Oliveira; y a lo que nosotros le agregamos “sagradas”) y así, destruirlo todo como un virus. Ya desde el siglo I, pocos años después de que Nuestro Señor Jesucristo haya sido crucificado y al tercer día haya resucitado y luego ascendido a los cielos, para sentarse a la diestra del Padre Yahvé, ya los judíos—que no se convirtieron al cristianismo, o sea, los fariseos—comenzaron a conspirar para la destrucción de la Iglesia católica, y luego también comenzaron a conspirar para dominar el mundo y así sustituir el Mesías prometido desde el Antiguo Testamento, por una especie de “Mesías colectivo” y falso, que se traduciría en el “pueblo judío”; todo falso, obviamente, porque el único verdadero Mesías, Salvador y Redentor, es Nuestro Señor Jesucristo (Yahushua), Hijo del Padre, verdadero Dios y verdadero Hombre. Y ya pues, desde el principio de la era cristiana, los judíos inventaron herejías para engañar a los cristianos y apartarlos de la verdad. Uno de los primeros grandes cismas, fue el surgido en el siglo V, tras el Concilio de Éfeso (431), donde el cristianismo se separó entre católicos (verdaderos cristianos) y nestorianistas; también en ese mismo siglo, tras el Concilio de Calcedonia (451), surgieron los monofisistas.
Después a lo largo de los siglos, la Iglesia católica tuvo que combatir un montón de herejías y cismas, los cuales los más importantes fueron: el Cisma de Oriente, en el siglo XI, del cual surgieron los cismáticos orientales (griegos, rusos, etcétera), autodenominados como “ortodoxos” (lo cual es falso, porque los verdaderos ortodoxos, somos nosotros los católicos, únicos verdaderos cristianos); y la Subversión protestante en el siglo XVI (el 31 de octubre de 1517, Lutero inicia oficialmente su herejía tremenda y cisma; por cierto, en una fecha satánica, celebrada por los satanistas), del cual surgieron miles de ramas falsas del cristianismo, siendo las más importantes, el anglicanismo (de Enrique VIII, el rey traidor), el luteranismo (de Martín Lutero, el monje maldito) y el calvinismo (de Juan Calvino, el teólogo falso). Después surgieron un montón de sectas pseudo-restauracionistas, como los anabaptistas, bautistas, mormones, adventistas, Testigos de Jehová (el nombre de Dios, mal traducido) y muchas más, de las más diversas y variopintas formas. Además, al principio los protestantes, sólo se separaron del Papa, pero después, comenzaron a ser episcopales, presbiterianos y congregacioncitas, es decir, cada vez más subversivos, y ya no teniendo ni siquiera “obispos” (obispos falsos) ni ninguna autoridad. Los protestantes no pasan de subversivos, que odian la autoridad del Vicario de Cristo.
Después, tras el Concilio Vaticano (único; 1869-1870), un grupo de herejes no quiso aceptar la infalibilidad papal y entraron en cisma, separándose de la Iglesia, para luego unirse con los jansenistas de la Unión de Utrecht (en los Países Bajos); ellos fueron los veterocatólicos. Para esa época, la Iglesia católica, ya estaba bastante infiltrada y tengo entendido que fue también alrededor de esa época, que se liberaron un montón de demonios del inframundo. De hecho, en 1848 fue publicado el Manifiesto Comunista de Kissel Mordechai (Karl Marx) y Friedrich Engeles, y así comenzaron a esparcir por el mundo, la basura comunista, una de las peores inmundicias ideológicas que jamás haya existido. También, en 1882, un anarquista ruso llamado Mijaíl Bakunín publicó su libro famoso “Dios y el Estado”, donde ataca profundamente de forma blasfema, contra la Iglesia católica y el Estado, es decir, precisamente ataca a las dos instituciones sagradas y perfectas establecidas por Dios: la Iglesia, porque Cristo nombró al primer Papa, San Pedro y nombró a todos los demás Papas, a través de nombramientos y—a partir de la Edad Plímica—por Cónclaves sagrados; y asimismo Dios, desde tiempos bíblicos (por ejemplo, los reinados del gran Rey Salomón y el Santo Rey David), ha nombrado reyes, para que gobiernen los países y naciones de la Tierra, en SU Sagrado Nombre. Así, el Papa es el Vicario de Cristo, sobre el mundo; y los reyes son los Vicarios de Cristo, sobre cada una de las naciones y países de la Tierra.
Entonces, a finales del siglo XIX y principios del XX, la Iglesia católica ya estaba bastante infiltrada por la masonería y lograron, tras el fallecimiento del Papa León XIII, elegir al Antipapa Sarto y luego vinieron todos sus sucesores. Por supuesto, que al principio, ellos no cayeron en notorias herejías—como sí caerían luego los del Vaticano II—pero eso fue precisamente para disimular ante la opinión pública y especialmente para que los fieles no desconfiaran de nada. Ya a lo largo de los siglos, el diablo se había encargado de comenzar a corromper a los sacerdotes, para que enseñaran una de las herejías más grandes y difundidas del cristianismo: el “bautismo” de deseo y la salvación por ignorancia invencible. No voy a entrar aquí en este humilde artículo a tratar sobre ese asunto, porque ya lo he explicado en profundidad en mi libro “El arca de los predestinados”, pero sí he de recalcar que la necesidad del bautismo (de agua) es absoluta, para TODO el género humano, sin ninguna excepción. Es decir, que todos los santos del Antiguo Testamento, también tuvieron que ser bautizados para ir al Cielo. Lo que sucede, es que la gente tiene que entender, que antes de que Cristo viniera a la Tierra, en forma de niño, cuando los santos fallecían, ellos no iban al Cielo, sino al limbo de los patriarcas: todo quedaba en los infiernos, en el inframundo. Porque bien indica la Biblia, que para ser salvado, uno tiene que RENACER por el agua y el espíritu; y eso sucede con el bautismo, uno muere sin darse cuenta y luego, renace. Es un misterio; pero yo tengo una explicación lógica para el misterio de que todos los santos del Antiguo Testamento se salvaron con el bautismo: está en nuestro Credo Niceno-Constantinopolitano, y es muy sencillo: cuando Nuestro Señor Jesucristo descendió a los infiernos, ahí fue que tuvo la ocasión para bautizar a todos y cada uno de los santos del Antiguo Testamento. A partir de entonces, ellos ascendieron al Cielo junto a Cristo; y todas las personas que se quieran salvar deben cumplir con dos requisitos: la fe y las obras. La fe se accede por el bautismo de agua y las obras, se logran cumpliendo con los Diez Mandamientos; y antes de que cualquier protestante venga a rebuznarme con la cantinela de que “la salvación se da por la sola fe”, yo le voy a indicar simplemente que su querida “sola fide” se contradice al “sola Scriptura”, puesto que Sagrada Escritura dice claramente: “Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”. Santiago 2:24. 
Por eso nosotros sostenemos que todos aquellos que son infieles (judíos, musulmanes, paganos e incrédulos), herejes o cismáticos (o incluso católicos, pero malos), irán al infierno de forma irrevocable; no importa si tienen “ignorancia invencible” o tienen el “deseo” de bautizarse. Esa herejía comenzó a esparcirse cada vez más a lo largo de los siglos; de hecho, ya desde la época del Concilio de Trento (1545-1563) existía esa herejía, pero la Iglesia siempre la condenó, hasta que para fines del siglo XIX, ya estaba bastante expandida entre los sacerdotes y en los seminarios. Para principios del siglo XX, la herejía laxista de los “bautismos” de fantasía (deseo, sangre y fuego), se esparció de forma sutil y escondida, para que finalmente en la década de 1960, la judeo-masonería pudo cumplir uno de sus grandes objetivos tan deseados: realizar un Concilio falso, que iniciara una nueva Iglesia falsa y cismática: la Iglesia del Vaticano II, con nuevos sacramentos, nuevos ritos, nuevas órdenes, y por supuesto, nuevas doctrinas. Fue ahí que el “bautismo” de deseo finalmente se oficializó como “doctrina”, en el Lumen Gentium (constitución “dogmática”; por favor, que los lefebvristas se ahorren sus pavadas cismáticas) del Vaticano II. Infelizmente, la mayoría de los sedevacantistas, cayeron en la herejía del “bautismo” de deseo (herejía pelagiana y laxista) y abrazan de forma subrepticia al Lumen Gentium del Vaticano II; es decir, por un lado tenemos a los lefebristas (Marcel Lefebvre fue un masón infiltrado, para engañar a la gente; léase “falsa oposición” de los Protocolos de los Sabios de Sión) de la FSSPX y similares, que se pasan toda la vida quejándose del Vaticano II, pero siguen insistiendo con que “Francisco es Papa”; y por otro lado, tenemos a los pseudo-sedevacantistas, que también critican al Vaticano II (y a sus Antipapas), pero que de forma subrepticia, abrazan el contenido de un documento dogmático del Vaticano II (el Lumen Gentium), puesto que aceptan la posibilidad de que personas fuera de la Iglesia, se salven; es decir, que ambos grandes grupos, niegan palabra por palabra el dogma fundamental de la Iglesia “Extra Ecclesiam nulla salus” (“fuera de la Iglesia no hay salvación”). ¡Y sí!, porque la Iglesia es como el Arca de Noé y fuera del arca, todos los demás hombres, se murieron ahogados y fueron al Gehena. 
Por eso nosotros desde el luxismo, nos basamos en la lógica y en el principio de no-contradicción. Si una religión alega ser verdadera, entonces tiene que mantener su discurso y su doctrina, de forma intachable y permanente. Si el Papa Pío V estableció a PERPETUIDAD, la santa misa tridentina, entonces no puede venir el Antipapa Sarto y modificar el breviario (algo muy sagrado), como preámbulo para que viniera el Vaticano II—con su Antipapa Roncalli (Juan XXIII) y Antipapa Montini (Pablo VI)—y modificara toda la misa, todos los ritos, y supuestamente la Iglesia, se convirtiera en otra secta protestante más, que no tiene casi nada que ver, con el catolicismo de toda la vida o el cristianismo primitivo y original. Nosotros desde el luxismo, defendemos la coherencia y la razón, dentro de la religión; porque no puede ser que a cada rato, venga cualquiera y modifique los dogmas sagrados, por motivos humanos y mundanos. Lo que ha hecho el Clero actual, es aggiornarse o amoldarse a los tiempos, como que si “Dios cambiara” y “mejorara”. ¡Eso es blasfemo! Dios es perfecto y por ende, no tiene nada que mejorar, Dios no puede evolucionar—no sólo porque la evolución no existe, sino porque es perfecto, ¡eterno!—y por ende, los dogmas son sagrados e inmutables. Ése es el principio de todo conservadurismo, de todo tradicionalismo: no pasar cambiando las cosas a cada rato, tener cautela y estabilidad, ser medido y razonable; porque la Ley verdadera es sagrada, inmutable, perfecta, solemne, magistral, incuestionable, ineludible, irrevocable.
Así deberían imitar el ejemplo, los gobiernos humanos y las leyes humanas. Éstas sí se pueden modificar leve y sutilmente con el tiempo, adaptándose a su transcurrir; pero ¡no se pueden estar cambiando a cada rato!, como sucede con el infantilismo democrático, donde viene un nuevo gobernante cada cuatro o cinco años, y cambia todo el tiempo, lo que hizo su predecesor, sin respetar nada. Así surgió la porquería del liberalismo, el protestantismo, el marxismo, en fin, todo lo que sea subversivo, que va contra el orden; porque como mencioné anteriormente, el diablo engaña a las personas, prometiéndoles más “derechos”, porque supuestamente el Orden natural es “injusto”, porque no es “igualitario”. Y ahí reside uno de los más grandes engaños que sufre la humanidad: ¡la gran farsa de la igualdad! El trilema engañoso de la masonería es “Libertad-igualdad-fraternidad”. La libertad es buena y la fraternidad también; pero en la igualdad, precisamente es donde reside el engaño diabólico, porque todos somos diferentes, no iguales, creados por Dios, a su imagen y semejanza, pero como seres individuales, para vivir nuestras vidas de forma autónoma, no guiándonos por lo que haga la mayoría. “No sigas la muchedumbre para obrar mal, ni en el juicio te acomodes al parecer del mayor número, de modo que te desvíes de la verdad.” (Éxodo 23:2).
Es lo básico que todos deberíamos tener siempre en cuenta; la democracia no es “la mejor forma de gobierno”, como nos mienten en la cara los políticos corruptos (y ellos en realidad, se mienten a sí mismos, porque saben que no es así), sino que es posiblemente la PEOR forma de gobierno, la más mezquina, la más inmoral, donde una mayoría de personas, es capaz de cometer las peores injusticias o atrocidades contra las minorías o contra una persona en particular. En toda la Biblia, en toda la historia, Dios siempre defendió e impulsó la Monarquía, que es el gobierno de Dios, es el gobierno de la naturaleza, ¿o acaso alguien vio alguna vez un grupo de rinocerontes, votando para ver quien va a ser el líder de la manada? ¡Es absurdo! La naturaleza es monárquica, la naturaleza es jerárquica; existen nueve coros angélicos en el Cielo, todos ordenados de la forma más estrictamente jerárquica, una monarquía completa, una ley justa, implacable, incuestionable, sagrada, irrevocable.
¿No enseña la Santa Biblia, en San Marcos, capítulo 15, lo que hizo el populacho ignorante, cuando Poncio Pilatos le dio la opción al pueblo, para ver si salvaban de la crucifixión a Barrabás o a Nuestro Señor Jesucristo? ¡Y el pueblo eligió exonerar a Barrabás y crucificar a Jesucristo! No lo dudaron. Así siempre ha funcionado, funciona y funcionará la democracia. Algunos alegan en una profunda ingenuidad de que supuestamente la democracia funcionará cuando “todas las personas estén igualmente bien educadas”. ¡Pero eso es desconocer la naturaleza humana!, o cualquier clase de naturaleza. El ser humano no es, nunca fue, ni nunca será igualitario: siempre habrá ricos y pobres, siempre habrá fuertes y débiles, siempre existirán diferencias, y esas diferencias no deben encausarse y ordenarse bajo la artificiosidad de una “igualdad” ficticia, sino bajo el orden de la jerarquía y el principio de complementariedad: del fuerte, protegiendo al débil, y el débil, obedeciendo al fuerte. Nunca existirá un sistema educativo que imponga que todas las personas sean iguales y que todas las personas sean buenas, justas y honorables, ¡y además sabios!, como para gobernar y tomar decisiones importantes.
Ya lo decía Charles Maurras: “¿Qué es más probable?: ¿Un hombre justo y sabio o un montón de hombres justos y sabios?” (no sic). Es una cuestión matemática, de probabilidad; ¡la democracia no funciona! Nunca funcionó ni nunca va a funcionar. Es una mentira, un engaño. A la mayoría de las personas no le interesa abogar ni obrar por el bien común, que ese es la finalidad de la política, de acuerdo a Aristóteles; a la mayoría de la gente sólo le interesa vivir sus vidas tranquilamente y cumplir con sus objetivos personales. La mayoría de los políticos actuales que tienen las democracias occidentales son corruptos, porque a ellos sólo les interesa los votos, para seguir manteniéndose en sus cargos y continuar enriqueciéndose… Pero no es que sean tan “malos”, no comparado con la generalidad de las personas: son de la plebe baja, y se comportan como tales; existen políticos corruptos en las democracias, porque como la mayoría de las personas, no han tenido buena educación; existen políticos corruptos, hoy más que nunca, ¡porque actualmente la mayoría de las personas están corrompidas!
Es como mencioné anteriormente, si hoy vemos por las calles, una abrumadora cantidad de personas, repletas de tatuajes, pírsines y ropas andrajosas, es porque el interior (el alma) de esas personas, está corrompida. Les guste o no, pero es la vedad. Comparemos la situación actual, con cómo era la sociedad a principios del siglo XX: las vestimentas de las personas eran mucho más decentes, puesto que las mujeres se vestían como tales (de forma femenina, y no como varones, como lo hacen ahora) y los varones siempre que iban al trabajo o a cualquier reunión importante, vestían de traje y corbata, formalmente, no como ahora que es todo informal y decadente. Las playas estaban separadas por sexos y ambos sexos se vestían de forma mucho más decente, incluso en la playa; no como ahora que las mujeres y los varones andan semidesnudos, sin pudor, como si fueran tribus de salvajes amerindios o africanos. La decadencia es total y abrumadora. Sin mencionar que la decadencia ya ha llegado al lenguaje: no hay respeto por los mayores, ni por los padres, ni por los ancianos, ni por las damas… ¿Qué damas? Si ahora la gran mayoría de las mujeres son indecentes que pierden la virginidad antes del matrimonio y se comportan como varones, en lugar de como mujeres decentes y honradas. Y los varones lo mismo, que ya no son más caballeros, sino que parecen bárbaros del este, africanos o amerindios, que no saben comportarse. ¡¿Qué ha pasado en Occidente?!
Se pudrió todo, porque la mayoría de las personas se dejó llevar por las estupideces de falsos reformadores (Enrique VIII, Lutero, Calvino), falsos filósofos (Locke, Montesquieu, Voltaire), falsos ideólogos (Marx, Horkheimer, Adorno, Gramsci, Foucault) y falsos científicos o falsos sabios (Darwin, Einstein, Hawkins), y por supuesto, falsos políticos (la inmensa mayoría de los políticos de las democracias liberales y marxistas). En realidad, Occidente vive en un mundo, sin ley y sin orden, porque las “leyes” de las democracias liberales son falsas (son ilegales e inmorales) y las “autoridades” de las democracias liberales, son todas ilegítimas, precisamente porque van contra la Ley; puesto que por ejemplo, son totalmente ilegítimas todas las “independencias” de los países americanos, que deberían seguir siendo parte de Europa. Hispanoamérica es por derecho, parte de la Corona Española, del mismo modo que el este de Estados Unidos (y Canadá), es por derecho, parte de la Corona Británica. Pero sucede que, todo es ilegal también en España, porque desde 1833, que allí gobierna una dinastía ilegítima (la legítima es la carlista sixtina de Borbón-Parma); y lo mismo ocurre en Inglaterra, donde todo es ilegítimo desde la Subversión inglesa (mal llamada “revolución gloriosa”), de 1688 (la dinastía legítima es la jacobita), cuando el Parlamento dio un golpe de Estado contra la autoridad legítima del Rey, puesto que el rey tiene el derecho divino de los reyes, pero el Parlamento no tiene derecho de nada.
De hecho, el principio de separación de poderes, inventado por Montesquieu (un “jurista” francés)—siguiendo las estupideces masónicas de su maestro o referente John Locke—es una gran farsa, en la cual corruptos y subversivos, se hacen con el poder real, para desplazar el poder legítimo del Monarca. Así ocurrió finalmente en Francia, a partir del nefasto 14 de julio de 1789, cuando un montón de subversivos—azuzados por la masonería y el “iluminismo”—tomaron la Bastilla (liberando cuatro delincuentes) e iniciaron uno de los procesos históricos, más repugnantes, repulsivos, crueles y sanguinarios de la historia, es decir, la Subversión anti-francesa, mal llamada por los historiadores oficialistas como “Revolución francesa”. Dicha subversión culminó con un baño de sangre, con la cabeza del Rey y de la Reina, de los grandes mártires Luis XVI y María Antonieta, dos personas que eran muy bondadosas, nobles y honestas, pero que fueron juzgadas injustamente por un tribunal masón. Además, no sólo murieron los reyes, sino cualquier persona noble, del clero o del tercer estado (campesinos y burgueses) que apoyaran al Rey; fue el reinado del terror, donde asesinaron a sangre fría a los contrarrevolucionarios chuanes y vandeanos, el verdadero Ejército del Rey.
Antes de asesinar al Rey, se burlaron de él, obligándolo a jurar una “Constitución” liberal y satánica, que buscaba limitar el poder legítimo del Rey, que le fue otorgado a su Casa por Dios mismo. Lo mismo hicieron los que hoy en las escuelas le llaman pomposamente “libertadores”: esos subversivos como George Washington (de Estados Unidos), Simón Bolívar, José de San Martín, Bernardo O’Higgins, Manuel Hidalgo (un sacerdote hereje, condenado por la Inquisición), José Artigas, y demás, que hoy son llamados de “héroes” como si nos hubieran liberado de algo malo, cuando en realidad, no pasaron de peones y títeres de la masonería, para convertirnos a nuestro gran Imperio Español (la Monarquía Hispánica Universal), en un montón de repúblicas bananeras y “tercermundistas”, subdesarrolladas y pobres. Estados Unidos quedó como país desarrollado, porque así le convenía a la masonería, para poder esparcir sus engaños liberales por el mundo; por nada más. Todo funciona, según lo que le convenga a los intereses diabólicos de la masonería.
Desde entonces, la democracia ha carcomido a Occidente, lo ha podrido casi por completo; incluso, reduciendo al hombre (un ser que es imagen y semejanza de Dios), al nivel de un simple animal, con toda esa estupidez evolucionista—darwiniana y post-darwiniana—de que “el hombre viene del mono”. Toda la “teoría” (que no es tal; es sólo superstición pagana, disfrazada de “ciencia”) es una gran farsa (no es objetivo de este artículo demostrarlo, puesto que ya he tratado bastante sobre ello), pero en particular, aseverar que el “hombre viene del mono” (o “de un ancestro común con el mono”, como intentan acomodar algunos ‘evolutas’ que les da un poco más de vergüenza en la cara), es un insulto para la humanidad, porque nos reduce al nivel de los animales. Por eso a los ignorantes ateos (el ateo en verdad es una persona que se engaña a sí misma, diciendo “no hay Dios”, porque así se auto-reconforta con la falsedad de que no va a ser juzgado por nadie, tras su muerte; y así, justifica vivir “libremente” bajo el pecado), les encanta celebrar el “día del orgullo primate”, como si los seres humanos fuésemos simios o “primates”, cosa falsa porque el Homo sapiens, es un mamífero, pero NO es un primate, puesto que posee alma humana y racional, cosa que ningún otro ser viviente tiene. Del mismo modo, sus parientes en la imbecilidad progresista—y además, degenerada—los activistas homosexuales (y degenerados similares) les encanta desfilar en el “día del orgullo gay”. Usan la palabra “alegre” en inglés (“gay”), para hacer más amigable su degeneración. Aunque eso fue en un principio; hoy en día que ya no tienen más pudor para nada, ya directamente dicen que son “homosexuales”, pero el término correcto es sodomitas, porque la sodomía es un delito contra la naturaleza.
Entonces, en el Occidente podrido y degenerado, tenemos “día del orgullo primate” y “día del orgullo homosexual” (o “LGBT” y cada día, le ponen más letras del abecedario; porque son como los pokemones: en la primera temporada eran sólo ciento cincuenta; ahora ya son una centena de pokemones; del mismo modo, los creyentes en la “ideología de género”, alegan que hay un montón de sexos, que ellos le llaman “géneros”, porque es un invento anglosajón y no son capaces de traducir bien las palabras al español, puesto que después de todo, odian su propio idioma), para que así, las personas sientan “orgullo” (un satánico orgullo) de cosas que en realidad son vergonzosas; al mismo tiempo, que la ideología del odio anti-blanco, propaga el auto-odio, para que nosotros los occidentales y blancos, nos odiemos a nosotros mismos y sintamos “vergüenza” por nuestro pasado; porque supuestamente según la historia oficial, nuestra raza y nuestra civilización—Occidental, Cristiana, Aria—fue la responsable de que “cruzados europeos masacraron musulmanes”, “inquisidores asesinaron brujas”, “españoles masacraron amerindios” y “terribles ‘nazis’ ‘holocaustearon’ seis millones de judíos”. Hechos, falsos y tergiversados por supuesto, pero que no son motivo de “vergüenza” para nosotros los luxistas, sino por el contrario, motivo de orgullo. Nosotros jamás podríamos sentir orgullo, por caer en el homosexualismo, o considerarnos animales (“monos”) ni jamás sentiríamos auto-odio, por lo que somos ni por los logros de nuestros antepasados. Nosotros, como cristianos, estamos orgullosos de toda la historia de la Iglesia: desde Constantino, pasando por las Cruzadas, la Inquisición, la conquista y colonización de América y todo lo demás. Nosotros no somos como el Antipapa Wojtyla que anda “pidiendo perdoncitos” por supuestos errores del pasado de la Iglesia.
La Iglesia y la Monarquía (el Estado monárquico o autocrático) son dos instituciones perfectas y sagradas y como tales, no cometen errores. Y como en la actualidad, las fuerzas de la Siniestra se han tomado el poder casi absoluto de todo el mundo, a través de lo que autodenominan como Nuevo Orden Mundial—que en realidad es un nuevo DES-orden mundial, subversivo y satánico—es que surge nuestra teoría política, con la finalidad de restaurar el Orden mundial legítimo establecido por Dios, es decir, que en otras palabras, nosotros queremos restaurar lo que nuestros enemigos llamaron de Antiguo Régimen, al que lo acusaron de ser “monarquía absoluta”. Debemos hacer una aclaración aquí: nunca existió la “monarquía absoluta”, puesto que el término “absoluto” es engañoso; en realidad el régimen previo a la Subversión anti-francesa era la Autocracia autoritaria, que fue un desarrollo de la Autocracia feudal, típica de la Edad Plímica. Nuestro objetivo final, es el restablecimiento completo en todo Occidente, del régimen autocrático tradicional o feudal, pero para ello, primero se deben establecer un montón de dictaduras, aún en las repúblicas, para luego restaurar todo, dar paso a una monarquía autoritaria como la de Luis XIV o la de los Reyes Católicos, y finalmente—una vez que esté restaurado todo el tejido social, con todas sus instituciones legítimas o cuerpos intermedios—ahí sí, el gobierno central de cada país o reino, le devolverá las concesiones correspondientes a sus señores feudales, respetando siempre el principio de subsidiariedad.
El luxismo podría decirse resumiendo de forma descuidada que es básicamente carlismo, porque busca restaurar el régimen que tenía la Monarquía Hispánica Universal, antes de su desmembramiento por parte de la judeo-masonería; pero eso sería definir a la ligera, puesto que el luxismo va mucho más allá: el luxismo procura restaurar todas y cada una de las monarquías europeas y de Occidente, y no sólo la institución religiosa de la Iglesia y la institución política del Estado Autocrático, sino todos y cada uno de los cuerpos intermedios que conformaban la sociedad cristiana. Es decir, que nuestro objetivo es restaurar los fueros de las regiones que conformaban los reinos más grandes (así la Monarquía Hispánica Universal, tendría fueros, para cada uno de sus reinos, feudos y señoríos correspondientes), el restablecimiento de los estamentos medievales (el Clero, la Nobleza y el Tercer Estado), el sistema de castas indiano (las Leyes de Indias), los estatutos de pureza de sangre, el Código de las Siete Partidas para España, la Carta Magna (aún no derogada del todo) para Inglaterra, la Ley Sálica para Francia, etcétera, etcétera, etcétera. Nuestro objetivo es restaurarlo todo: que vuelva, por ejemplo, a existir nobleza, pero que los aristócratas realmente sean tales porque son en verdad nobles y no sólo porque sean ricos; por supuesto, es lógico y de derecho, que los nobles de más alto rango, sean ricos, pero siempre en proporción con la riqueza del reino en cuestión. Como siempre dijimos los carlistas: si el reino es pobre, entonces que sean pobres el Rey y sus ministros. Todo es una cuestión de proporcionalidad. Obviamente que reinos ricos y poderosos como deseamos profundamente que vuelvan a ser los reinos europeos, tendrán reyes y nobles igualmente ricos y poderosos, como debe ser: personas que estén acostumbradas a la riqueza y que sepan cultivar los buenos valores morales, y no dejarse llevar por la corrupción, como los políticos acomodaticios, propios de las democracias y repúblicas bananeras.
Una vez que estén restauradas todas las dinastías legítimas en todos y cada uno de los imperios, reinos, ducados y demás países europeos; también deberán restaurarse todas sus leyes legítimas. Ciertamente deberá dejar de existir esa organización repugnante y marxista de la Unión Europea, con la porquería globalista del euro: cada país europeo tendrá su propia moneda, porque cada país europeo deberá respetar su propia economía, su propia tradición y sus propias costumbres, y ciertamente, cada país europeo tendrá sus propias leyes; y no como pretende el mundialismo, que quiere homogeneizar la legislación de todos los países, para que todos seamos lo mismo. Nosotros los luxistas, al contrario de los globalistas, queremos que cada pueblo desarrolle su propia cultura, porque nosotros respetamos las diferencias y no pretendemos homogeneizar a todos bajo el yugo y engaño del igualitarismo.
Así por ejemplo, se restaurarán los Estados Generales en Francia—que serán convocados cada tanto—, las Cortes tradicionales en España, y el Parlamento británico, por ejemplo, ya no será el órgano máximo de gobierno en Gran Bretaña, sino que el Rey legítimo (jacobita) de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda (y posiblemente también de Baviera), y las Trece Colonias, deberá ser quien en verdad gobierne. Los congresos o parlamentos de los países monárquicos no serán más que meros órganos de asesoramiento jurídico, de sus correspondientes reyes. El poder de los reyes, nunca fue “absoluto” en el cristianismo, porque nuestros amados reyes nunca se consideraron “dioses” ni nada por el estilo; los reyes fueron personas humildes, que dedicaron su vida (y vivieron en familias especializadas para conocer el arte de la política), para servir a sus respectivos pueblos, para el bien común de todos, y no de unos pocos, como hacen los políticos corruptos de las democracias republicanas bananeras y populacheras. En realidad, el poder político de los reyes cristianos, legítimos, verdaderos y justos, está limitado en primer lugar, por el hecho de que los reyes—al igual que el resto de los cristianos—deben siempre obedecer la Ley divina, los Diez Mandamientos, y todo lo que establece la Santa Biblia y la Santa Madre Iglesia, a través de su Magisterio infalible; así que todos los reyes, siempre deben obedecer a Dios y al Papa, que es su Vicario. Y en segundo lugar, los reyes siempre deben obedecer a las Leyes Fundamentales del Reino, que son leyes importantísimas que no pueden ser modificadas. Ciertamente los reyes pueden modificar leyes secundarias y de menor importancia, cosas cotidianas y ordinarias; pero no pueden osar a modificar las leyes fundamentales, que son pilares dogmáticos de sus propios reinos.
Es así, que las constituciones en las Autocracias tradicionales, no son más que la Santa Biblia y las llamadas Leyes Fundamentales del Reino, leyes sagradas que no pueden ser modificadas por el hombre. Por eso es que la Autocracia—muy a diferencia de la democracia—es un sistema de gobierno y social, basado en el imperio de la Ley: ningún rey puede desobedecer la ley, porque sino será juzgado por el Papa y por el mismo Dios. Un rey, por definición, no puede hacer mal, puesto que si lo hace, entonces ya no es más rey legítimo, sino un usurpador y un tirano; es lo mismo que para el caso de la Iglesia, donde un Papa—según la bula Cum ex apostolatus officio—no puede ser hereje, puesto que si lo es, entonces no es Papa, ya que no se puede ser cabeza de lo que no se es cuerpo, o no se puede ser líder, de lo que no se es miembro. Si un gobernante viola la Ley, entonces es un gobernante ilegítimo. ¿Y acaso los gobernantes de todas las repúblicas demoliberales o marxistas, y para peor, laicistas, no son gobernantes ilegítimos porque no basan su poder en Dios, sino en el vago concepto falaz de la “soberanía popular”? Pero, ¿cómo va a existir “soberanía popular”, si muchas personas apenas saben qué van a hacer con sus vidas? Y, ¿cómo vamos a esperar que esas personas tomen importantes decisiones de gobierno? Una vez más, la respuesta de los liberales y los progresistas, es la supuesta educación igualitaria, una ficción que no existe ni existirá jamás, una fantasía, un no tener los pies sobre la tierra, sobre la realidad, de lo que es la naturaleza.
En verdad, cada persona fue creada por Dios, por una razón, para una misión o función en particular. La premisa del igualitarismo es que como “todos somos iguales”, entonces todos podemos hacer cualquier cosa, y así, según ellos, las tareas domésticas de cocinar, lavar la ropa y demás, deben ser compartidas entre el varón y la mujer; ¡pero eso no es así!, eso es no ver la realidad, de en este caso, ver para qué función cada sexo fue creado. Las mujeres no sirven para la política, del mismo modo que los varones no pueden quedar embarazados; es toda una cuestión de complementariedad, en la que se basa nuestra ideología anti-igualitaria y jerárquica. Así, Dios ha determinado a varones y mujeres del género humano, para que cada cual realice funciones dependiendo de su sexo; así mientras que el varón se encarga del ámbito público, y mantiene el hogar, trabajando, la mujer se encarga del ámbito privado, cuidando de los hijos y haciendo las tareas domésticas, más livianas y adecuadas para ella. Lo mismo sucede con la diversidad racial del género humano, y también con las clases sociales.
Cada raza humana, tiene sus propias características específicas y por ende, deben cumplir con sus roles específicos; y lo mismo con las clases sociales. Las personas actualmente por lo general—todos con el cerebro podrido por el igualitarismo—piensan que todos podemos hacer de todo (y al final, nadie hace nada bien, y se termina haciendo todo mal), pero no es así, porque lo más lógico y natural, es que en una familia que se haya especializado en realizar determinado oficio, los hijos de esa familia, sigan con el oficio de sus padres, de generación en generación. Así mientras algunos se encargan de cultivar la tierra, siendo campesinos; otros serán artesanos, otros industriales, otros ejercerán profesiones liberales como la medicina, la arquitectura, la abogacía, etcétera; otros, serán familias especializadas para ejercer la política, es decir, los reyes y los señores feudales, que se asegurarán de velar por el bien común de sus súbditos, de hacer las leyes, y ordenar su aplicación, y por supuesto, de castigar a los malhechores, asegurando el orden, la paz y la justicia. Y otras personas más especiales, provenientes de cualquier estamento o clase social, serán llamados directamente por Dios, para ejercer el sacerdocio (varones) o ser religiosas (mujeres).
Es decir, que en resumen, para el sistema monárquico-aristocrático de sociedad, el sistema jerárquico, toda la sociedad está organizada de una forma orgánica y natural, donde cada uno es importante, de acuerdo a aquella función que según los designios divinos le ha tocado ejercer. Todas las personas debemos ser humildes, aceptar nuestro lugar, acatar las normas correctas y legítimas establecidas por Dios, debemos estoicamente aceptar nuestro destino, sea cual sea; y no venir con esas posturas soberbias e igualitaristas (subversivas y satánicas), de creernos que podemos decidir sobre nuestro destino y hacer lo que se nos antoje. Por el contrario, debemos ser fieles, leales y obedientes ante Dios y ante las autoridades públicas legítimas establecidas por él; en lugar de andar conspirando contra los gobiernos legítimamente instituidos, reuniéndose en logiecitas masónicas y estupideces Illuminati, para proclamar “independencias”, separando virreinatos y provincias, que por derecho les pertenecen a países europeos; no debemos andar haciendo conspiracioncitas de quinta, para derrocar a los reyes y en su lugar, establecer repúblicas asquerosas, ya sean liberales o marxistas, para que vengan a gobernar vulgares ladrones, asesinos y estafadores, porque eso es lo que son los políticos corruptos y los tiranos que desgobiernan y desmandan actualmente en las democracias occidentales.
Debemos terminar con toda esta gran farsa demoniocrática, este gran circo que es el demo-liberalismo, donde gobernantes usurpadores—títeres de los conspiradores judeo-masones, esos subversivos satánicos que odian a Cristo—sólo pasan haciendo maldad tras maldad, derogando todas y cada una de las leyes legítimas que duraron siglos y siglos, para sustituirlas por “leyes” falsas, donde básicamente, “legalizan” el mal y para peor, “ilegalizan” al bien, al verdadero Derecho y a la verdadera Ley. Para ellos, los demo-liberales, es un “delito”, estar a favor de la Autocracia, abogar por la restauración del Antiguo Régimen, del orden que es verdaderamente legal y natural; y así, ellos se ponen a “legalizar” barbaridades como el aborto inducido (el genocidio de niños inocentes), el crimen de sodomía perfecta (homosexualidad y derivados), las drogas y demás; al tiempo, que persiguen a aquellos que simplemente queremos restablecer el Orden legítimo, es decir, que somos LEALES y queremos que vuelvan los reyes verdaderos y el imperio de la Ley. Pero nosotros que somos cristianos y que somos leales, no vamos a permitir que los malvados subversivos y rebeldes—seguidores del primer rebelde, Satanás—se salgan con la suya y suman a todo el mundo y la humanidad bajo la oscuridad más absoluta. En realidad, ellos son los tiranos que se oponen a la libertad (y también a la fraternidad; basta fijarse en todas las guerras sangrientas hechas en nombre de la democracia), a través del engaño del igualitarismo; mientras que nosotros los autocráticos somos los verdaderos luchadores por la libertad, porque la libertad—a diferencia del libertinaje—es aquello que nos impulsa para obrar bien, y para obrar bien, simplemente tenemos que cumplir con la Ley, con la ley divina, sobrenatural, natural y eterna, y no esas “leyes” falsas e ilegítimas impuestas por la fuerza, por los liberales, marxistas y ahora, los progresistas.
Es por esos motivos que surgió el luxismo: para luchar por la restauración de todo el Orden natural y legítimo, para que en verdad exista Libertad y Justicia en este mundo. Es así que, visto los errores del liberalismo, del marxismo e incluso de la llamada “tercera posición”, que terminó en el más profundo fracaso; es que nosotros venimos a restaurar, primero que nada, el verdadero significado de las palabras, como por ejemplo, qué es en verdad la Derecha, que es un concepto profundo y espiritual, y no esa pavada liberal o marxista, de definir a la “derecha” como si fuera lo mismo que el liberalismo. El liberalismo en realidad es de Izquierda (de la Siniestra), porque surgió por la vía de la subversión, en contra del Orden legítimamente instituido; el liberalismo, en realidad, es lo mismo que el protestantismo, pero aplicado a la política. La política y la religión, son dos caras de la misma moneda: una es interdependiente de la otra; y para que una ideología política o una religión sean verdaderas, entonces, en primer lugar, deben tener coherencia interna, reciprocidad (no pueden tener contradicciones, ni internas ni entre sí), y en segundo lugar, obviamente, ¡deben seguir la Verdad! Los progresistas con toda esa basura de la Escuela de Frankfurt, suelen decir que no existe la verdad, sino que existen las “verdades”; pero la realidad, es que la Verdad sí existe y hay que buscarla, reverenciarla, amarla y guardarla como es debido. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (San Juan 14:6), dijo Nuestro Señor Jesucristo, y esa es la religión verdadera, porque es la única que no se contradice y es la única que sigue la Verdad revelada del Evangelio y siguiendo la tradición del Antiguo Testamento; es la única que es una continuación lógica y coherente de toda la humanidad.
Eso es en lo que creemos los cristianos (católicos, que somos los únicos verdaderos cristianos), y en eso creemos los luxistas también: porque para nosotros no hay dos verdades, ni tres ni cuatro… Para los liberales, ellos decían que Dios hay que relegarlo a lo privado y en público, todos alaben a la ficción de la “soberanía popular” (en verdad, dejar que otros decidan por ti, mientras tú crees que estás eligiendo algo…; algo que además, no estás capacitado para elegir, y en el fondo, ni siquiera te interesa elegir); pero nosotros los luxistas, nosotros los reaccionarios, los ultraconservadores, los derechistas, los tradicionalistas, decimos que Dios debe estar presente en todo y no sólo en la religión, porque en verdad, religión y política son lo mismo, ¡y la religión lo es todo! La religión viene de regla, y por tanto, no es algo privado que hacemos sólo cuando oramos, sino que es algo público, de interés social y de estado; la religión es más que “yo creo en esto” o “en lo otro”, la religión es una forma de vida. Y entonces, lo que uno establece en la religión, debe aplicarlo del mismo modo a la política, y también a la ciencia, a la economía, a la sociedad, a todo; ¡porque Dios debe estar presente en todo!: desde el matrimonio, hasta en la forma de gobierno y también en la economía. Porque el Primer Mandamiento es “amar a Dios sobre todas las cosas”, y por ende, de ningún modo, se lo debe relegar al ámbito privado, como creen los liberales mentirosos, que además se engañan a sí mismos. En verdad, ellos caen en la trampa diabólica, porque es el diablo quien quiere hacer que las personas dejen de amar a Dios y seguir su Santa Ley, para hacer lo que “se les antoje”, o sea, que cometan pecados, porque total—según los “ateos”—“Dios no existe” y nadie nos va a juzgar. Se autorreconfortan con esa mentira, pero en el fondo saben que no pasa de una mentira; porque “el necio ha dicho en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, han cometido injusticias abominables; no hay quien haga el bien.” (Salmos 53:1).
Y Dios ya probó su existencia miles de veces, más allá de que los mentirosos se intenten autorreconfortar a sí mismos, con que “no existe” (o como dicen los “ateos” progres de ahora: “Dios no existe, pero es malo”), puesto que “los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (Salmos 19:1) o cuando dice: “Porque lo que se conoce acerca de Dios, es evidente dentro de ellos, pues Dios se los hizo evidente. Porque desde la creación del mundo, sus atributos invisibles, su eterno poder y divinidad, se han visto con toda claridad, siendo entendidos por medio de lo creado, de manera que no tienen excusa” (Romanos 1:19-20). Es decir, que “no hay tu tía”, ¡no hay excusas!, para “ignorancias invencibles” o alegar que “Dios no existe” y demás estupideces.
Es así entonces, que el luxismo o Quinta Teoría Política, basándose en todos esos fundamentos explicados anteriormente, posee las siguientes características generales:
1.     Ultramontanismo: consiste en la defensa a ultranza del cristianismo católico niceno pre-Vaticano II, puesto que nosotros consideramos que el Vaticano II fue un Concilio falso o Conciliábulo, realizado por herejes y subversivos, que intentaron ‘protestantizar’ a la Iglesia, generando más cisma, herejía y división. Nosotros defendemos el cristianismo de siempre, una continuidad lógica y coherente desde el siglo I hasta nuestros días; con un linaje apostólico de Papas, obispos, presbíteros y demás jerarquías (incluyendo las órdenes menores, “abolidas” por el Vaticano II) legítimas de la Iglesia. Si eventualmente justo ahora no tenemos Papa y casi todo el Clero de la Tierra ha caído en herejía, es otro tema; pero nosotros seguiremos fieles a la Iglesia católica de siempre y no a esa Iglesia Conciliar falsa, de herejes, que cambiaron la misa, los ritos de ordenación, los rituales de exorcismo, modificaron sacramentos, todo en general. Incluso la Iglesia Conciliar del Vaticano II, ahora tiene “conferencias episcopales”, es decir, que están comenzando a introducir la democracia y el igualitarismo abyecto en lo que ellos alegan que es la Iglesia. En realidad, la Iglesia del Vaticano II—que tiene dogmas muy distintos a la Iglesia Católica—está violando la ley gravemente, porque está usurpando el nombre de cristiana y de católica que les corresponde únicamente a los verdaderos católicos de la auténtica Iglesia Católica.  Por eso nosotros más allá de que a veces nos autodenominamos “sedevacantistas” o “conclavistas”, para no confundirnos con los conciliaristas, la verdad es que nosotros somos los únicos verdaderos cristianos, los cristianos católicos de siempre, nicenos, los seguidores de Cristo, apostólicos, romanos, de las Cruzadas, de la Inquisición, de quemar en la hoguera al podrido brujo Giordano Bruno, es decir, la Iglesia Católica de verdad; esa que tiene indulgencias y se enorgullece de rendirle el correspondiente culto de veneración a la Santa Virgen María (siempre virgen), Madre de Dios, y a los santos, beatos, mártires y siervos de Dios; la Iglesia que cree en la inmaculada concepción, en la transubstanciación, en el Filioque,  en la infalibilidad papal, en los ángeles, en el Cielo, en el infierno, en el Purgatorio, en condenar a Galileo y a Darwin, y a todos los podridos brujos-científicos del positivismo; la Iglesia que hace exorcismos de verdad, la Iglesia que los demonios y brujos tiemblan ante su presencia, la Iglesia que hizo las universidades, las escuelas, que educó y civilizó al mundo, la Iglesia más caritativa sobre la faz de la Tierra, la Iglesia de los más grandes teólogos, doctores y sabios, la Iglesia que impulsó el arte, la cultura y la ciencia de verdad, para comprender la divina Creación de Dios (no como los ‘evolutas’ que rebuznan que todo se “creó solo” y “sin ningún motivo”); la Iglesia que, aún en el caso en que no creyeras en ella ni en sus dogmas, aún así no tienes otra alternativa más que seguirla y defenderla, porque su poder fue (y de algún modo todavía lo sigue siendo), grandioso, magnífico, elocuente. Ningún otro culto religioso, es más completo, exacto, sublime y hermoso que el de la Iglesia católica; aún que yo no fuera creyente, no tendría más alternativa, que defender a la Iglesia, porque la Iglesia es la creadora de nuestra Civilización, la que hizo cumplir la Ley, la moral, las buenas costumbres. Si no somos católicos, ¿qué vamos a ser?, ¿payasos subversivos protestantes que a cada rato se inventan un culto falso nuevo, para cobrar “diezmos”?, ¿payasos subversivos protestantes que dicen gansadas contra Constantino, contra la autoridad del Papa, y vienen con estupideces del presunto “paganismo” católico?, ¿o payasos subversivos protestante que caen tan bajo, como para decir la imbecilidad suprema de que “el cristianismo no es una religión”? (¿qué es entonces?, ¿papas fritas?). ¡No gracias! Nos quedamos con el catolicismo de siempre, de toda la vida, del cual no podemos más que sentirnos orgullos y agradecimos a Dios, por ser católicos apostólicos romanos, y por estar dentro de la verdadera fe y la verdadera Iglesia. 
2.     Tradicionalismo: consiste ciertamente como lo dice la palabra, en seguir, abogar y luchar siempre por la Tradición, pero antes que nada, por la tradición divina, más que por tradiciones mundanas. Nuestro sistema ideológico se basa en el cristianismo católico niceno, verdadero, puro, sin herejías ni cismas; el tradicionalismo es la aplicación de los principios religiosos a la política, puesto que en el fondo—como anteriormente mencioné—religión y política son lo mismo, dos caras de la misma moneda, que se trata de defender la Verdad. Nosotros no hacemos como los liberales, que relegan a Dios a lo privado y para lo público, quieren establecer leyes falsas y mundanas. Nuestra Constitución no es un montón de disposiciones derivadas de los caprichos populares, que cambian a cada rato, porque la mayoría de la gente, no tiene idea de nada: apenas pueden vivir sus vidas y dedicarse a ellas, y ¿cómo se les va a pretender pedir, que se sienten a reflexionar, para tomar decisiones políticas importantes, para que tomen decisiones de gobierno? ¿En serio? ¿Alguien sinceramente puede creerse ese cuento de hadas para adultos de la democracia? ¡Es hora de madurar!, y ver la realidad de las cosas como son: la democracia es un asco, siempre lo fue y siempre lo será. Para remediar eso, estamos nosotros los tradicionalistas, que defendemos la Ley de Dios. Esto es lo que se llama integrismo, es decir, que para nuestro sistema no existen dos verdades (ni tres o más), sino una Única Verdad, Absoluta, Revelada, Divina; y por eso somos realistas. El realismo es más que el mero monarquismo (defender la monarquía), porque el realismo se basa en la realidad y aboga por la restauración de la monarquía verdadera, de la Autocracia: anti-igualitaria, anti-liberal, anti-democrática, anti-populachera, jerárquica, elitista).
3.     Ultra-conservadurismo y reaccionarismo: esto se refiere a que basándonos en la realidad actual, que vivimos en un mundo bastante injusto y desordenado, donde ya casi no queda nada más que conservar; nosotros no podemos conformarnos con simplemente conservar el estatus quo, como hacen la mayoría de los conservadores normales. Nosotros somos restauracionistas, es decir, que pretendemos restaurar el Orden natural legítimo en todo el mundo; y para ello, la Derecha auténtica, debe reaccionar en contra de la Izquierda (Siniestra). La gran diferencia que tenemos con la mayoría de los conservadores, es que ellos sólo reclaman, gritan y patalean, en los “queridos” parlamentos democráticos, antes de que una “ley” falsa sea sancionada; pero una vez, que la “ley” inicua es sancionada y promulgada, ahí entonces, los conservadores normales (o “cuckservadores”, es decir, “conservadores cornudos”), bajan los brazos, se callan la boca y se conforman con lo que ya está. Así, los “conservadores normales”, lo único que hacen es reafirmar el avance de la Izquierda, y el corrimiento de la ventana de Overton hacia la Izquierda. Por ejemplo, antes de que en la mayoría de los países occidentales, se separara la Iglesia del Estado; los conservadores gritaban en contra de dicha separación; pero una vez, cometido el acto agraviante, la mayoría de ellos, se callaron la boca; lo mismo pasó con tantas otras cosas, como el divorcio, la secularización de la educación, la secularización de los cementerios, el matrimonio civil secular, y más recientemente con aberraciones como el aborto inducido, la legalización de la sodomía perfecta (no sólo su despenalización, sino legalización de los ficticios “matrimonios” entre homosexuales, e incluso la ilegalización, de aquellos que se oponen a la ideología del homosexualismo o ideología de género), la legalización de las drogas, el feminismo, etcétera. El conservador común y corriente, no hace nada más que quejarse de la situación actual y una vez aprobada la barbaridad, se calla la boca, obedece al tirano y se queda quieto como buen cobarde que es. El verdadero conservador, el auténtico reaccionario, por el contrario, continúa abogando y haciendo todo lo posible por ilegalizar y re-penalizar todos los delitos y crímenes que “legalizaron” los izquierdistas (liberales, marxistas, progresistas), y busca incesantemente, la completa restauración del Orden legítimo y verdadero.
4.     Irredentismo: éste consiste en la defensa a ultranza, de todos los “panes”, siempre y cuando, por supuesto, uno no se superponga contra el otro, y respetemos los justos intereses de todas las partes en cuestión; es decir, que estamos a favor del panhispanismo, en primer lugar y luego de los demás “panes” europeos, de forma genérica, pero no desde un punto de vista nacionalista “romántico”, sino desde un punto de vista tradicionalista: por ejemplo, a nosotros no nos interesa que Italia sea un país solo, sino que para nosotros debería ser al menos cuatro países, y cuyo reino del norte (Padania o Italia) debería estar confederado con un nuevo Sacro Imperio Romano Germánico, mientras que en el centro de la península itálica, debería estar obviamente los Estados Pontificios (gobernados directamente por un Papa legítimo) y también el Gran Ducado de la Toscana; y al sur de esa península debería estar el Reino de las Dos Sicilias. En el resto de Europa, se deberían restaurar todos los países tradicionales, más o menos, como después del Congreso de Viena (1815), como por ejemplo, el Imperio Austro-Húngaro, el Sacro Imperio Romano Germánico, el Reino de Francia, el Reino de España, el Reino de Portugal, los países nórdicos (podría restaurarse la Unión de Kalmar, como en el tiempo que eran católicos los nórdicos), y ciertamente que Inglaterra tendría que ser un reino independiente de Escocia, Gales e Irlanda, pero posiblemente de todos modos, con el mismo Rey. En Rusia debería restaurarse el zarismo, y Grecia también debería ser un reino, sólo que Rusia y Grecia, para el futuro, deberán de ser católicos como eran originalmente y ya no más cismáticos orientales. Fuera de Europa, sólo deberían existir algunos otros pocos países independientes, especialmente asiáticos como China, Japón y quizás algún país musulmán importante como el Imperio Persa o el Imperio Otomano (restaurados). Ciertamente, que América deberá pasar por completo bajo el control de España, Portugal, Francia e Inglaterra; y África deberá volver a ser protectorados de Europa (por ejemplo, Argelia, deberá regresar a Francia; Marruecos deberá ser protectorado español; Angola será protectorado portugués; Sudán será para Inglaterra; y en el caso de Sudáfrica, podría estar bajo una administración conjunta entre portugueses, holandeses e ingleses). En definitiva, el mundo deberá dejar de lado la porquería Illuminati del Nuevo (DES)-Orden Mundial, para que vuelva un imperialismo renovado, donde básicamente Europa rija al mundo, bajo un manto de piedad, justicia y orden; y en lugar de Unión Europea, debería existir otra clase de asociación libre de estados europeos, bajo la influencia de Carlomagno y no bajo la influencia satánica de los Illuminati. Y ya no debería existir más ni OTAN, ni ONU, ni ningún organismo de ese estilo. El Derecho internacional debería estar garantizado por organizaciones religiosas, como la Iglesia Católica, además de por supuesto, por la costumbre. La Iglesia Católica, sería “nuestra ONU”, y viviríamos en un mundo libre, con unas pocas decenas de países, fuertes, poderosos, ordenados y decentes, donde todas las personas pudieran vivir bien, con dignidad y en paz; y no como ahora, donde millones de personas viven sumergidas en la indigencia, muriéndose de hambre, y para peor, teniendo que soportar guerras sin sentido, producto de intereses mundialistas Illuminati, que les encanta dividir a las personas, para que se peleen unas contra otras y no nos enfoquemos en el enemigo real.
5.     Nacional-capitalismo: nuestra propuesta es que en las pocas decenas de países que existan en el mundo, todos esos países serán grandes imperios, que tendrán relaciones diplomáticas fraternales entre sí, porque todos esos países serán tan extensos, que tendrán recursos en abundancia, como para que cada país, pueda mantenerse muy bien económicamente, desarrollando su propia cultura y también su propia tecnología. Gran parte de la economía de esos gigantescos países (como por ejemplo, la nueva Monarquía Hispánica Universal que va a resurgir), será autárquica, porque en virtud de su extensión, tendrán todos los recursos necesarios para abastecerse y desarrollar su propia industria; pero ciertamente que eso no eliminaría el comercio internacional por completo, pero sí el mismo funcionaría de una forma más medida y justa, donde ya no existiría el súper-capitalismo financiero internacionalista (o globalista), sino que cada país desarrollaría su propia economía capitalista positiva. El súper-capitalismo internacionalista de los Illuminatis, es en realidad, un falso capitalismo, un monopolio, que es opuesto al libre mercado. Nuestra idea, es que cada uno de esos gigantescos países que exista en el mundo, deberá tener su propia economía nacional-capitalista (con el proteccionismo correspondiente, que proteja sus propios productos), que garantice un verdadero libre mercado. El Estado no deberá ser marxista ni socialista, y por ende, sólo podrá intervenir en la economía del país, para impedir—a través de la Ley—cualquier intento de monopolio o de globalismo. Mientras los Illuminatis acaparan todo el poder mundial, en manos de la Casa Rothschild; nosotros por el contrario, proponemos distribuir el poder económico (y político) del mundo, en unas pocas decenas de países soberanos e independientes, que sigan exclusivamente los intereses de sus propios pueblos y no de conspiradores subversivos que pretenden hacerse con el poder absoluto del mundo. El sistema económico nacional-capitalista (mucho mejor que la pavada tercerposicionista del “nacional-socialismo”), se basa en el corporativismo, es decir, que todas las corporaciones nacionales, de cada país, sirven pura y exclusivamente los intereses nacionales y no los intereses internacionales y globalistas; todos los empresarios, deberán servir a su patria y garantizarle el empleo a las personas, pero no porque venga el “Señor Estado” con estupideces progresistas e imponga “cuotas” para mujeres, para negros, para homosexuales, para gordos, para flacos, para enanos, etcétera. Eso son estupideces: cualquier empleador tiene el derecho de contratar y despedir al empleado que mejor le convenga, y el Estado siempre debe intervenir lo menor posible; porque nuestra premisa básica es “menos Estado, más sociedad”. En eso se basa precisamente el libre mercado, en que los empleadores puedan decidir, en que los empleados mantengan sus derechos justos, pero también cumplan con sus obligaciones (trabajar; las obligaciones de los empleadores son básicamente, pagarles y tratarlos bien), y en definitiva, el cliente o consumidor, tiene derecho a tener un buen servicio (buena alimentación, buena salud, buena educación, etcétera), y para que se garantice el buen servicio, al contrario de lo que plantean lo socialistas, marxistas y progresistas, debe haber competencia leal entre las corporaciones, es decir, verdadero libre-mercado. El Estado sólo debe existir para garantizar que se cumpla la Ley, que no existan abusos, y no como el Estado progresista o socialista (por ejemplo, como el Estado batllista uruguayo), que se convierte en el “Papá Estado”, que se dedica a enseñarte cosas, a cuidar de tu salud, te vende nafta, te vende energía eléctrica, agua, etcétera. De ninguna manera así es como deben funcionar las cosas; sino que por el contrario, en cada uno de esos gigantescos imperios que van a surgir en el mundo, deberán existir múltiples compañías eléctricas, que brinden agua, gas, combustibles; múltiples sistemas de enseñanzas (todos privados o particulares, es decir, Homeschooling; no necesariamente todos cobrados, porque la Iglesia podría seguir enseñando de forma gratuita a los pobres, que no puedan pagar; de todos modos, gracias a la noble y leal competencia entre las compañías, los costos se abaratarían), múltiples sistemas de atención en salud (privados, gratuitos por la Iglesia, para los más pobres), etcétera, etcétera, etcétera. El Estado sólo tendría la responsabilidad de regular la economía, para que todos tuvieran lo que necesitan para vivir bien y con dignidad; el Estado debería únicamente encargarse de que no existan monopolios, de que no haya competencia desleal, ni ninguna forma de corrupción, de que se respetasen los derechos y obligaciones de todos los trabajadores (empleadores y empleados), de que no exista desempleo, ni inflación, ni balanza comercial desfavorable (que no existiría en ningún país, ya que todos serían mayormente autárquicos, y por ende, autosustentables), y que se basara en la máxima económica de que “los ricos sean más ricos, así los pobres son menos pobres”; es decir, que todo lo contrario al apestoso socialismo que consiste en el reparto de la miseria, el nacional-capitalismo, es el justo—y jerárquico—reparto natural (no artificial, como pretenden los comunistas) de las riquezas, entre todos los súbditos de cada uno de esos grandes imperios, que deberán existir en el mundo. A esto se le podría llamar un auténtico Estado de bienestar, que no es el Estado de bienestar social-demócrata, donde el “Papá Estado” se encarga él mismo, de repartirles recursos y servicios a sus súbditos, sino que esto se trata de “enseñarle a pescar”, en lugar de simplemente “darle el pescado”. A este sistema económico, se le llama también “capitalismo de rostro humano”, ya que es un capitalismo sustentado en un régimen jerárquico, bajo el gobierno de un Rey justo, sabio y bondadoso.
6.     Principio de autoridad y subsidiariedad: estos principios son en realidad el mismo, porque derivan del concepto primordial político-religioso (y dogmático) de que “toda autoridad legítima proviene de Dios”. Ningún gobernante legítimo (tenga el título que tenga), puede serlo tal, si su poder no está avalado por Dios. Esto es el concepto lógico y racional de Soberanía Divina, que es opuesto a la falacia de la “soberanía popular”. Dios representa la autoridad, el poder y el orden, la voluntad suprema y máxima, fuente de todo Amor, Justicia y Ley. No hay nada de eso sin Dios. En verdad, nada bueno se puede esperar del populacho ignorante, de la masa indocta que actúa de forma irracional; no es con ninguna mala intención que lo denomino así, es sólo por ser reflejo de la realidad; basta ver las locuras que pretenden hacer algunos, cuando procuran “hacer justicia por mano propia”, cuando procuran ejecutar a un sospechoso de algún crimen (sin haber comprobado si es culpable o no), o simplemente, cuando la masa se enloquece y realizan destrozos irracionales contra edificios públicos o casas particulares de la gente, ya sea, cuando rompen comercios, muchas veces cuando se produce un evento deportivo, político o lo que sea. Las masas irracionales buscan cualquier excusa, para que cada individuo protegido en la masa, pueda cometer cualquier barbaridad. Tales excesos, las autoridades públicas no pueden permitir: las constituciones de todos los futuros grandes imperios que dominen el mundo, deberán prohibir de forma incuestionable, cualquier ocupación ilegal de lugares públicos o privados, cualquier clase de huelga (¿dónde se vio la estupidez marxista de que supuestamente un trabajador tenga el “derecho” de dejar de trabajar?; no, si deja de trabajar, se le debe descontar del sueldo, por cada segundo que no trabaje y si insiste, que sea despedido y punto) o manifestación de carácter liberal, marxista, progresista o subversiva de cualquier clase. Todos los estados tendrán el deber moral, de prevenir y llegado el momento, reprimir la subversión, en cualquiera de sus formas: no puede existir “justicia por mano propia”, ni andar haciendo huelguitas estúpidas, ni piquetes ni ninguna otra payasada progresista o subversiva; el Estado tiene el deber de hacer cumplir con la Ley al pie de la letra, y no puede permitir ninguna clase de desbordes. Si cualquier persona considera que le han vulnerado sus derechos, pues que lo denuncie a la autoridad correspondiente, pero no porque le vulneraron sus derechos (algo injusto), eso le va a dar libertad, para atentar contra el orden público ni mucho menos para buscar excusa para oponerse al gobierno legítimamente instituido. Si alguien comete un delito, ahí estará el Rey, con sus funcionarios judiciales correspondientes, para castigar a ese delincuente con el castigo que se merezca (de acuerdo a la naturaleza y gravedad del delito) y de brindarle la reparación necesaria correspondiente (y posible) a la víctima. Entonces, la autoridad debe ser jerárquica y este principio de autoridad debe respetarse siempre: primero antes que todo, está Dios, del cual emana cualquier tipo de autoridad legítima; luego viene el Papa, que es el Vicario de Cristo sobre la Tierra; luego vendrán los Soberanos de cada uno de los grandes imperios que se formarán en el mundo, que serán como los Vicarios de Cristo, en cada uno de esos imperios; y por último estarán todas las demás autoridades feudales o naturales subsidiarias correspondientes, a las cuales también se las deberán obedecer. Así, el principio de subsidiariedad establece que una autoridad subsidiaria obedece a una autoridad mayor, y todas a Dios, y que de este modo, Dios confía en sus elegidos Soberanos y les ha dado la responsabilidad máxima para gobernar cada uno de sus países, y luego, cada autoridad subsidiaria menor, es como si fuera el soberano de cada uno de esos feudos. Y no sólo en los feudos, sino en todos los demás cuerpos intermedios, este principio debe ser respetado; así por ejemplo, los empleados deberán de obedecer a sus empleadores, los subalternos deberán de obedecer a sus oficiales, los alumnos deberán obedecer a sus profesores o maestros, los hijos deberán obedecer a sus padres, las esposas deberán obedecer a sus maridos, y así sucesivamente. Cada figura de autoridad debe ser respetada y cada autoridad debe ser responsable de sus actos gubernativos: aquí no es como en las tonterías de las “monarquías” parlamentarias, donde el “rey” es un títere y no es responsable de nada; y los “nobles” no pasan de payasos con “títulos” que no valen nada, y no gobiernan ni medio feudo; aquí en nuestro sistema por el contrario, el rey posee autoridad real y cien por ciento legítima y legal, y asimismo, todos los nobles que están subordinados a él, poseen poderes subsidiarios (vasallaje) y tienen sus responsabilidades gubernativas correspondientes. A mayor grado de poder en la jerarquía, ciertamente habrá mayor grado de responsabilidad. El poder no se trata de un supuesto “privilegio”, sino más bien de una “carga” de responsabilidad. Los Illuminatis y todos esos conspiradores subversivos, sólo quieren poder, pero no quieren responsabilidad; no quieren regir en beneficio de los pueblos, sino en el propio. Ellos en verdad representan el desorden y el caos; mientras que nosotros somos el orden y la responsabilidad. Así, si un rey por ejemplo, llegase al caso extrañísimo de que cometiera un delito, entonces ipso facto, dejaría de ser rey legítimo, y sería juzgado por su inmediato superior, esto es, el Papa. Entonces el principio de autoridad y de subsidiariedad, debemos aclarar, que se basa en dos características conceptuales importantes de nuestro movimiento: el “fascismo científico” y el “fascismo libertario”. El primero se refiere ciertamente a la ciencia verdadera (que es la búsqueda de la Verdad; que es en realidad, contraria a todas esas supuestas “revoluciones” de la ciencia, porque el conocimiento no se inventa, sino que se descubre y se conserva), que avala el principio de autoridad, puesto que la ciencia verdadera prueba la existencia de Dios; y aquí de nuevo el mismo concepto que siempre afirmamos: no existen varias verdades, como piensan (o alegan pensar) los progresistas mentirosos, sino que la verdad auténtica es única, y Dios mismo se prueba a través de sus obras, que se comprueban por la evidencia; no se necesitan realmente de grandes desarrollos filosóficos para probar la existencia de Dios, hasta el hecho de por qué, Dios se encarnó en un niño, convirtiéndose también en verdadero Hombre; es decir, que bajó a la Tierra, predicó, hizo milagros y fue crucificado, falleció y fue sepultado, y al tercer día—después que descendió a los infiernos, en mi humilde opinión, entre otras cosas, para bautizar a los santos del Antiguo Testamento y llevarlos al Cielo—resucitó de entre los muertos, fundó la Iglesia Católica, nombrando a San Pedro como primer Papa y estableciendo la sucesión apostólica. Además, el Santo Sudario (una de las reliquias, a mi humilde entender, más importantes de la Iglesia Católica), demuestra una fotografía en negativos, de la Santa Faz de Cristo; es decir, que no sólo no hay maneras de negar la existencia de Dios, sino que yo me atrevería a decir, que no hay manera de negar la realidad de la Santísima Trinidad y de que el verdadero Dios, es el Dios cristiano, y por todo lo ya explicado anteriormente, la Iglesia Católica, es la verdadera Iglesia de Cristo (ES y no “persiste” como dicen los documentos del Vaticano II; léanlos y verán las incongruencias de ellos). Así entonces, teniendo en cuenta de que el “fascismo es el retorno de los pueblos a sus raíces”, como decía Mussolini en “La doctrina del fascismo”, tenemos que la ciencia fascista, es aquella disciplina que se encarga de aplicar los conceptos religiosos cristianos, al ámbito práctico de la política. Y el segundo concepto, que es el del fascismo libertario, se refiere al principio de subsidiariedad, puesto que implica que el fascismo auténtico (que nosotros lo actualizamos bajo el nombre de luxismo, puesto que es más abarcador que el restringido fascismo italiano; éste es universal y representa la superación de las tres teorías políticas fracasadas: liberalismo, marxismo y tercerposicionismo) debe garantizar la verdadera libertad de todas las personas, las cuales para ser verdaderamente libres, deben obrar hacia el bien y no hacia el mal. Obrar hacia el mal, en realidad no es libertad, es licencia que Dios permite, sólo para demostrar que el poder del bien es superior al del mal; obrar hacia el mal, es en realidad libertinaje. Y por eso el fascismo libertario, es el fascismo en el cual, se respeta y obedece la autoridad, pero a su vez se garantiza al máximo nivel posible la libertad; porque como el poder en nuestro sistema mundial de pocas decenas de imperios, estará descentralizado, entonces la libertad auténtica estará garantizada, puesto que no es como ahora, donde el “Papá Estado”, por lo general, nos obliga a ir a la escuela, a vacunarnos, e incluso, hasta votar (en la mayoría de los países democráticos), y para peor, a pensar podridamente como ellos quieren que pensemos. El “Papá Estado” liberal-marxista-progresista, es un Estado censor, que nos coarta la libertad todo el tiempo, con la censura posterior y previa, y a través del lavado de cerebros (o mejor expresado: “ensuciado de cerebros”) masivos hacia toda la población, ellos nos dicen qué tenemos que amar, qué tenemos que odiar y en definitiva, qué tenemos que pensar. Todo el tiempo, nos “educan”, ya sea a través del sistema educativo formal (estatista, claro está) o a través de los medios de comunicación (noticieros, diarios, revistas, ficciones cinematográficas y televisivas, etcétera), diciéndonos un montón de mentiras, como por ejemplo, una de las más grandes y engañosas de todas: que la “democracia es el mejor sistema de gobierno”, que supuestamente con ella “elegimos a nuestros gobernantes”, que “decidimos los destinos de nuestra nación”, un sistema donde supuestamente “todos somos responsables de todo” y claro, al final, nadie termina siendo responsable de nada, puesto que las responsabilidades se diluyen en la masa irracional. No hay una “cara visible” que se responsable de nada, sino que los “Amos del Mundo”, gobiernan tras bambalinas, escondidos como cobardes que son, y manipulan a las masas todo el tiempo, para que “elijan” a la “marioneta A” o la “marioneta B” (etcétera, dependiendo de cuantos candidatos tenga cada país), pero ambos políticos, son marionetas, ambos están controlados por el Gobierno Mundial. Nosotros por el contrario, nos basamos en la honestidad, en la transparencia; un mundo donde los líderes de cada uno de los países den la cara, se hagan responsables de sus actos; dicen que son reyes y son reyes ellos mismos, no habrán “eminencias grises” ni influenciadores ocultos, soplándoles en el oído al Rey, lo que tiene que hacer o dejar de hacer. Los reyes deben ser autónomos, soberanos, justos, sabios, santos y responsables; gobernar para el bien común de su pueblo, nada más. Por eso, con el principio del fascismo libertario, además de todo lo mencionado, también se bajarán los impuestos: el “impuesto” de por sí es una palabra fea, porque imponen a la gente que contribuyan con los beneficios generales de todos. ¿Por qué pagar por ejemplo “impuesto de primaria”? ¿Por qué una persona tiene que pagar por la educación de otra? Eso no tiene sentido, no es justo, no es moralmente correcto; lo justo, es que cada familia pague por sus propios servicios (los servicios que ellos necesiten), y que sólo existan muy pocos impuestos, para mantener los pocos servicios básicos públicos, de esos grandes imperios soberanos. Así que el fascismo libertario, no sólo es por las privatizaciones justas, sino también por el descenso de la carga tributaria para todos los súbditos y por una notable mejoría en los servicios, para que todas las personas, incluyendo a los más pobres, puedan vivir bien y con dignidad; para que ya no haya más indigentes durmiendo en las calles, ni mucho menos, gente muriéndose de hambre. Ciertamente, bajo un mundo donde existieran gobiernos justos, con buenos sistemas económicos de bienestar, la criminalidad bajaría al mínimo; no vamos a decir que desaparecería por completo, porque seríamos ingenuos. Siempre, por más mejoras en la educación y en la economía que existan, siempre van a quedar algunos inadaptados sociales, que buscarán hacer el mal; y ciertamente, que esa gente no les va a gustar un régimen como el que nosotros proponemos y obviamente no podemos agradar a todos, mucho menos a los intrínsecamente perversos; pero esos serán duramente combatidos y reprimidos por el imperio de la Ley.
7.     Imperialismo patriarcal paternalista: finalmente, otra característica relevante del luxismo o Quinta Teoría Política es el denominado imperialismo patriarcal paternalista, que se divide en tres palabras: la primera, se refiere a que en el mundo deberían existir pocas decenas de estados grandes y poderosos, lo suficientemente extensos, como para tener todos los recursos necesarios para garantizar el bienestar de todos sus habitantes; la segunda se refiere al sistema patriarcal, donde se dé importancia sustancial a la figura del Padre, puesto que Dios es el Padre de todos nosotros, y el primer ser humano, fue Adán, padre físico de la humanidad, y que por ende, debemos extirpar al mal subversivo del feminismo en el mundo, y garantizar que la humanidad esté gobernada rectamente por varones (por supuesto, esto no descarta la posibilidad de que eventualmente, como en el pasado, gobiernen reinas titulares legítimas; sino que implica simplemente que los sexos deben ser complementarios, y que mujeres y varones, deben comportarse siguiendo sus respectivos roles); y la tercera palabra, se refiere a un refuerzo de válida redundancia, acerca del paternalismo. Pero aquí debemos diferenciar el paternalismo imperialista del paternalismo socialista (el “Papá Estado” del batllismo por ejemplo). Mientras que este último, es un paternalismo que en realidad es maternal, porque consiente y no pone límites, y además, te da todo en las manos y no te enseña a cómo obtener tu alimento, por ejemplo; el paternalismo auténtico e imperialista, impone límites y “no te da el pescado en la boca, sino que te enseña a pescar”. El matriarcado, es propio de sociedades democráticas e infantiles, donde los bebés, necesitan mamar de las mamas de la madre, porque son incapaces de hacer cualquier cosa por sí mismos; el patriarcado en cambio, es para las sociedades monárquicas, maduras, jerárquicas, donde el patriarca te enseña las cosas, para que seamos seres pensantes y autónomos, para que pensemos por nosotros mismos, y no para que dejemos que lo que dice tal o cual actor, actriz, comunicador o político que aparece en la televisión, piense por nosotros. El patriarcado paternalista, es bondadoso, es un verdadero Estado de bienestar, pero no es maternal ni para bebés, que nos da todo en las manos, sino que es para niños más maduros, que necesitan que se les enseñe el camino y además, que se les impongan límites. Los niños muchas veces, osan hacer cosas que ellos en el fondo saben que son incorrectas, para ver hasta dónde pueden llegar, y necesitan entonces, que los padres lo eduquen y les pongan límites; para los progres en cambio, los padres tienen supuestamente que dejarse “expresarse” libremente a sus hijos, y que hagan cualquier zafarrancho, y eso es una característica propia del matriarcado, una forma de sociedad, donde las madres consienten a sus hijos, no existe una figura paterna clara, firme y definida. Las sociedades matriarcales, son sociedades que crían delincuentes, porque por ejemplo, el Estado progresista, en lugar de reprimir el delito, y castigar a los delincuentes como se merecen, vienen con estupideces—bajo el escudo de los “derechos humanos”—de que “es pobre” y por eso robó. Los estados progresistas, no les importa defender no sólo a ladrones y corruptos, sino también a asesinos de la peor clase, como “médicos” que hacen abortos por ejemplo (una de las cosas más contradictorias que he oído en mi vida: un “médico” que realiza un aborto; o una madre, que asesina a su propio hijo). En las sociedades patriarcales, como nosotros proponemos, los niños desde pequeños son bien educados, para que sean buenas personas, tengan buenos valores y si aún así, después cuando se vuelven adultos, deciden obrar mal, entonces las autoridades públicas priorizan el derecho de las víctimas y no del victimario, y castigan a los delincuentes como se merecen; por ejemplo, un asesino a sangre fría, por homicidio premeditado, merece la pena de muerte. Mientras el Antipapa Bergoglio ahora ha tomado la moda pro-delincuencia de oponerse a la pena capital; nosotros la defendemos y siempre la defenderemos a ultranza, no porque nos guste aplicarla, sino porque precisamente, cuanto más se la tenga implementada como instrumento institucional y legal de Justicia, menos se tendrá que usar en el futuro, porque las personas cometerán cada vez menos delitos. Así que el patriarcado, es un elemento fundamental del luxismo, porque el patriarcado pone límites, educa, previene y eventualmente reprime la criminalidad; el patriarcado no tolera el mal, no tolera el robo ni el homicidio, ni la estafa, ni la corrupción, sino que el patriarcado es responsable y el mismo constituye una clave para un justo imperialismo. Entonces, como en el futuro—Dios mediante—el mundo estará regido por algunas pocas decenas de países (grandes imperios), el imperialismo patriarcal paternalista, asegurará el orden natural de las cosas, es decir, la jerarquía; ésta existe en todo ámbito, tanto en el espiritual como en el físico y material. Las jerarquías pueden expresarse por los roles de cada sexo, por las funciones de cada uno de los estamentos, por todo el orden feudal, por la relación entre empleador y empleado, entre maestro y alumno, entre médico y paciente, entre los padres y sus hijos, y también entre la diversidad racial dentro de la especie humana. Por eso, como las metrópolis europeas principalmente, volverán a regir sobre el continente americano y el africano, se establecerán en el mundo, áreas para que cada raza humana (blanca, amarilla, negra y roja o amerindia), pueda vivir tranquilamente, cada una en su ámbito, sin mezclarse mayormente entre sí, puesto que eso es algo perverso puesto que busca reconstruir la torre de Babel, que Yahvé mismo derribó para acabar con la soberbia de la humanidad, de pretender “llegar al Cielo” (con la torre) y por ende, establecer el mundialismo. Dios separó las razas y las naciones, para que cada pueblo se desarrollara de forma autónoma; después del diluvio, se separaron los pueblos jafetitas (blancos), semitas (amarillos, en general) y camitas (negros, en general) y así fueron surgiendo las actuales razas humanas, con sus respectivas naciones. Antes del Diluvio, había una sociedad “avanzada” (en el sentido tecnológico, porque tenían pirámides que producían energía eléctrica geotérmica, y ciertamente ya había grandes navíos y aeronaves), pero también muy decadente, en la cual los seres humanos, se habían mezclado con los Nephilims y los ángeles caídos (en realidad, los Nephilims son los hijos de los ángeles caídos, con las mujeres humanas). El Diluvio ciertamente acabó con la maldad (por un tiempo), pero de algún modo, los Nephilims aún caminan entre nosotros, sólo que actualmente ya no son gigantes (hombres mitológicos) como en aquellos tiempos, sino que parecen personas comunes y corrientes (basta prestar atención un poco en los discursos públicos de los políticos, para comprobar esta realidad; por ejemplo, una vez el tirano socialista Hugo Chávez confesó: “Yo soy hombre humano, porque hay otros hombres que no son humanos”; también una vez Mark Zuckemberg se le escapó decir: “Sí, porque yo antes cuando era humano, es decir…”). La idea nuestra pues, es que para el futuro, podamos exterminar a los Nephilims (personas no-humanas, abominaciones sin alma, servidoras del diablo), y así poder librar por completo a la humanidad, para que todas las auténticas razas humanas—creadas por Dios—puedan vivir en paz. Y hemos notado, a lo largo de la historia cristiana, que luego del Antiguo Testamento, la mayoría de los judíos verdaderos, no quisieron convertirse al cristianismo, no siguiendo así al Israel auténtico (es decir, “el pueblo de Dios”, la Iglesia), y entonces, por el contrario, la mayoría de los que se volvieron cristianos fueron los gentiles, siendo mayoritarios las personas de raza blanca, jafetita o aria. Y por eso, Dios bendijo a Europa, por encima de todos los demás pueblos; y fue así, que Dios de alguna forma tácita le dio a Europa el privilegio, pero también la responsabilidad superior de predicar y convertir a los demás pueblos, más atrasados y barbáricos. La Iglesia Católica nunca dejó de preocuparse por las demás razas ajenas a la blanca, cuando los Papas enviaron predicadores a las regiones más remotas de la Tierra; primero mandaron sacerdotes a Asia, y luego a América y África. Pero el hecho, es que por ejemplo, hasta 1492, cuando Europa “descubrió” América (en verdad, ya habían ido algunos europeos antes), los pueblos del continente americano, estaban sumidos en la idolatría y la barbarie, practicando sacrificios humanos, matándose entre ellos e incluso, practicando canibalismo. Dios no permitió que todas esas personas conocieran la verdad, porque estaban sumidos en pecados mortales terribles; y fue gracias a Europa (principalmente a españoles y portugueses), que muchos amerindios fueron liberados de las fuerzas de la oscuridad, convertidos al cristianismo (bautizados con agua), pacificados y educados. Lo mismo, hizo Europa—aunque en bastante menor medida—en África, unos siglos después, con el colonialismo. ¡Todo eso debe volver!, pero solamente una vez que Europa sea reconstruida obviamente, con toda su fe, sus tradiciones y valores morales correctos; una vez finalizado ese proceso de reconstrucción (una nueva Reconquista), los europeos y sus descendientes—los blancos, arios o jafetitas—tenemos la obligación moral de restablecer el colonialismo: primero, que América vuelva a ser parte de Europa, para que podamos por ejemplo, los hispanoamericanos volver a sentirnos orgullosos de formar parte de un inmenso, poderoso y respetable imperio; y segundo, que las tierras africanas, con sus diferentes tribus—siempre respetando sus costumbres inocuas y sus identidades nativas—vuelvan a ser protectorados protegidos por Europa, para beneficio mutuo entre Europa y África. Debido a eso, el imperialismo patriarcal paternalista, se basa en el racismo científico, que defiende una cultural supremacía blanca; es decir, que la raza aria tiene la responsabilidad moral, de predicar la religión, la civilización y la moral, a las otras razas y pueblos, siempre y cuando respeten sus particularidades, y actúen en beneficio del bien común. Los progresistas mienten, modificando el lenguaje (así como hacen con la palabra “dictadura” o “matrimonio”), y le cambian el significado a la palabra racismo, que significa en verdad, la defensa de la raza propia y de la diversidad racial de las razas en general (ya sea aplicado al ser humano o a los animales, puesto que los animales también se dividen en razas, y los humanos no tenemos por qué ser la excepción). Eso es en realidad el racismo, que nada tiene que ver con tiranizar sobre nadie ni maltratar a ninguna raza ajena a la nuestra propia. Muchas personas (progresistas) asocian el racismo a la esclavitud, cuando en realidad, ambos conceptos no tienen nada que ver; son totalmente independientes, puesto que la esclavitud no es exclusiva de ninguna raza, sino que es algo genérico de toda la humanidad (hoy supuestamente está abolida en todos los países, pero en verdad, los Illuminatis y demás, pretenden que todos seamos esclavos de ellos). Obviamente nosotros no pretendemos restaurar la esclavitud, que fue algo bueno que haya sido abolido por lo menos en el papel, pero debería ser abolida de verdad. Y en cuanto al término racismo, nosotros que somos derechistas auténticos, no tenemos por qué usar el término falaz que utilizan algunos “blandos”—especialmente nuevos tercerposicionistas—de “racialismo”, como si “racialismo” fuese el término bueno y “racismo” fuera un término malvado. Nosotros no tenemos por qué darles a las palabras un significado progresista, sino por el contrario, darles a las palabras sus significados auténticos y originales. La palabra racismo fue inventada en Francia, para designar algo positivo, no algo negativo, como le dieron acepción después de la Segunda Mentira Mundial (en realidad fue Quinta Guerra Mundial, pero eso es asunto para otro artículo), y por ende, nosotros renegamos del eufemismo de “racialistas”; somos racistas originales y punto final. No odiamos a ninguna raza, ni a nuestra raza blanca, ni a la negra, ni a la amarilla ni a la roja; por el contrario, amamos la diversidad racial porque refleja la grandeza de la Creación de Dios, y como amamos a Dios y a su creación, queremos que las razas se continúen manteniendo tal como fueron creadas y por eso condenamos el Babel o mestizaje excesivo. Los progresistas son quienes, en verdad, odian a la raza blanca y también a todas las demás. Por ejemplo, en Estados Unidos por ejemplo, tienen la mala costumbre, de usar la palabra “black” para designar a las personas negras, en lugar de usar el término correcto en inglés que es “negro”—derivado del latín “niger”—porque “black” es un color y “negro” es una raza; y el nombre de una raza no tiene por qué ser “ofensivo”; sólo se sienten ofendidos, aquellos que sienten vergüenza de lo que son, pero ningún negro debería nunca sentir vergüenza de lo que es, sino por el contrario, debería tomar como un elogio que le dijeran negro (en inglés también), o simplemente, como la constatación de un hecho. Decirle por ejemplo a una persona “afrodescendiente” a mí entender es mucho más insultante, que llamarle negro a un negro; sino con ese criterio, tendrían que usar el absurdo término de “europeodescendiente” a nosotros los blancos. Y no, a mí no me gusta que me digan “europeodescendiente”, porque soy blanco y además americano, porque nací en América. Del mismo modo es estúpido (y hasta insultante, pretendiendo ser lo opuesto), el lenguaje progresista, repleto de eufemismos cobardes y amanerados, como por ejemplo, la subnormalidad, de llamarles “adultos mayores” a los viejos o ancianos, o llamarles “trabajadoras sexuales” a las prostitutas y así sucesivamente. Nosotros en cambio, somos honestos y decimos las cosas por su nombre: somos racistas, porque defendemos a nuestra raza y a la diversidad racial; y somos racistas científicos, porque nos basamos en las diferencias científicamente comprobadas entre las razas, como por ejemplo, el superior promedio de cociente intelectual en amarillos y blancos, con respecto a amerindios y negros, que tienen el promedio más bajo. Y ciertamente, las diferencias son muchas, que no vale la pena citarlas a todas en este humilde ensayo. Pero en resumen, la raza blanca o aria (jafetita o leucoderma), en virtud de su notable superioridad intelectual y cultural, tiene la responsabilidad moral y ética (el deber, la carga; del mismo modo que los nobles lo tienen para con los plebeyos), de ayudar a las demás razas, para que puedan desarrollarse plenamente. Eso es lo que nosotros llamamos supremacismo ario, el supremacismo ario verdadero. Muchos pro-blancos se contentan con el autodenominado “separatismo blanco”, es decir, que separen a los blancos de los namurasios (no-blancos) y reneguemos nuestra responsabilidad moral y ética de proteger a las demás razas. Esa postura, nosotros la consideramos egoísta; y por el contrario, nuestra postura es caritativa y solidaria y por esos nos definimos como supremacistas arios, porque defendemos la supremacía de nuestra raza, es decir, nuestra preeminencia moral y cultural por sobre las demás.
Como aclaración final, no se puede dejar de destacar, que el luxismo es un restauracionismo verídico y realista, y no un mero intento de regresar en el tiempo—a por ejemplo, finales del siglo XV—y seguir como si nada hubiera sucedido. Nuestra intención de restauración, consiste en la restauración religiosa, política, ideológica, social, jurídica, moral y cultural, del Antiguo Régimen, o expresado de un mejor modo, de la gloria de la Civilización Cristiana, Occidental y Aria, así como de todo el Orden natural mundial tradicional, y desterrar a todas las ideologías siniestras (o izquierdistas) de la subversión en cualquiera de sus vertientes: protestantismo, liberalismo, positivismo, cientificismo, cisma, marxismo, progresismo, etcétera.